Cambio climático, energía y crisis, ejes de II Cumbre UE-Brasil en Río

La Unión Europea (UE) y Brasil celebran el lunes en Río de Janeiro la II cumbre desde la creación de su asociación estratégica en julio de 2007, con el objetivo de reforzar sus lazos en energía y la lucha contra el cambio climático y enfrentar mejor la crisis financiera y económica mundial.

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva recibirá al jefe de Estado francés Nicolas Sarkozy, cuyo país ejerce la presidencia de la UE, y al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, según el formato previsto de este tipo de encuentros.

Tras aquella primera cumbre en Lisboa en la que Brasil ingresó al selecto club de socios estratégicos de la UE -formado por Estados Unidos, Rusia, Canadá, China, entre otros países-, el objetivo de la reunión de Río de Janeiro es poner en marcha un «plan de acción» sobre temas bilaterales a desarrollar.

Sin embargo, la crisis financiera y económica que afecta al mundo desde mediados de año cambió las cosas, convirtiéndose en el eje central de esta cumbre.

«La crisis financiera y económica planetaria estará en el centro de las discusiones», indicó el viernes la Comisión Europea, agregando que otros cuestiones importantes» de debate serán «el cambio climático, la energía, el multilateralismo y la situación política en el Cono Sur».

Antes de partir a Río, Durao Barroso señaló que «la crisis financiera y la acción dinámica de Brasil en el seno del G20 demostraron una vez más la importancia del diálogo establecido con los países emergentes como Brasil».

«Este país contribuye a los esfuerzos desplegados para enfrentar los grandes desafíos internacional del momento como el cambio climático y las energía renovables. La cumbre de Río nos permitirá examinar los medios de abordar esas cuestiones importantes y colaborar mejor de manera de garantizar un sistema multilateral eficaz», agregó.

En efecto, la cumbre tiene lugar luego de que la UE adoptase el pasado 12 de diciembre un ambicioso plan de lucha contra el cambio climático, que incluye un recorte del 20% en sus emisiones de efecto invernadero para 2020 y un aumento al 20% de la parte de energías renovables en el consumo total del bloque.

Brasil, uno de los grandes productores mundiales de biocombustibles, está interesado en abastecer un mercado europeo que necesitará de las importaciones para llenar esa cuota.

Otro tema de interés para ambos son las paralizadas negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que tiene tanto a Brasil como a la UE entre sus principales actores.

En cuanto al plan de acción común, está basado en los siguientes pilares: promover la paz y una seguridad global gracias a un sistema multilateral eficaz; reforzar la asociación económica, social y ecológica; desarrollar la cooperación regional; y promover la ciencia, tecnología e innovación, así como los intercambios culturales e interpersonales.

Brasil es el décimo socio comercial de la UE, adonde envía el 25% de sus exportaciones y de la cual recibe el 22% de sus importaciones.

En ese marco, la balanza comercial es netamente favorable a Brasil en los últimos años, que alcanzó en los primeros nueve meses de 2008 un margen de 10.200 millones de dólares (unos 7.300 millones de euros).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba