Cemento ecológico

Por: FREDDY PÉREZ CABRERA. Estudios realizados por científicos de la Universidad Central Marta Abreu, de Las Villas, de conjunto con la Universidad Politécnica de Lausana, Suiza, han demostrado la posibilidad de producir un nuevo tipo de cemento, a través de un proceso en el que una buena parte del clínker, su componente principal, sería sustituido por una mezcla de material conocido como «metakaolín» y piedra caliza, esta última sin quemar, hecho que evitaría la emisión de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

Para tener una idea de la trascendencia de la innovación propuesta, baste decir que por cada tonelada de cemento producida, se genera aproximadamente una de dióxido de carbono, un importante gas de efecto invernadero (GEI), la mayor parte de la cual es originada durante la descomposición de la mencionada piedra, elemento esencial en la producción del clínker.

De acuerdo a las indagaciones científicas, la producción de cemento es responsable de entre un ocho y un diez por ciento de las emisiones globales de CO2 originadas por la actividad humana; y si tenemos en cuenta que solo en el año 2010 se produjeron a escala planetaria un total de 3 300 millones de toneladas de ese aglomerante, podremos comprender la magnitud del daño causado.

El Doctor en Ciencias José Fernando Martirena, director del Centro de Investigación y Desarrollo de Estructuras y Materiales (CIDEM), perteneciente a la casa de altos estudios, explica que el metakaolín es producido a partir de calcinar arcillas caoliníticas a bajas temperaturas.

Expone también que se ha demostrado la posibilidad de emplear varios tipos de arcillas cubanas en la elaboración del mencionado producto; verificándose asimismo que existen reservas geológicas capaces de garantizar al menos 100 años de explotación en la producción de cemento.

De acuerdo con los criterios del especialista, los estudios económicos ejecutados indican que el metakaolín puede producirse aproximadamente a la mitad del gasto del clínker, y los costos de la piedra caliza resultan comparativamente despreciables. Asimismo, análisis preliminares indican que podría reducirse el gasto en la producción del cemento hasta en un 35 o 40 % del actual.

Argumenta también que este tipo de cemento es de especial utilidad en aplicaciones que no lleven refuerzo; es decir, en la producción de bloques de hormigón, tejas de techo, y en general en todos los trabajos de terminación, además de ser muy útil a la industria petrolera por sus propiedades refractarias.

Según explica el director del CIDEM, la fábrica espirituana está en condiciones de realizar las modificaciones necesarias al proceso productivo, y en muy breve plazo situar en el mercado un cemento de más bajo costo, el cual, entre otros fines, podría ser comercializado a precios de beneficio económico para la población.

Acometer dichas producciones tendría igualmente un significativo impacto ecológico, al reducirse hasta en un 50 % las emisiones de CO2 a la atmósfera, cifra muy favorable si lo comparamos con el nivel de las emisiones actuales, las cuales oscilan entre el 75 y el 88 %, revela el científico.

Iniciativas como esta son favorecidas por los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio, incluidos dentro del Protocolo de Kyoto, que brindan fuentes de financiamiento a países en vías de desarrollo cuando estos implementan proyectos capaces de reducir emisiones de sustancias nocivas a la atmósfera.

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