Cómo tener un data center verde

Por: Diego González. Una huella de carbono es la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto, teniendo claramente un impacto en el medio ambiente. En el caso de una organización o una empresa, corresponde a las emisiones de CO2 de sus operaciones diarias y sin duda alguna debe ser una de las prioridades por las que la industria TI debe trabajar.

Y es que el medio ambiente es una preocupación latente. Ante ello, se están tomando diversas medidas como servidores más eficientes, sistemas de refrigeración inteligente y el uso de materiales reciclables. De hecho, según la consultora Datamonitor, los servicios como el arriendo de TI, los servicios gestionados, los software de virtualización, el cloud computing y el Software como Servicio (SaaS), crecerán cada vez más consecuencia de la tecnología verde al interior de las compañías.

En el caso de los data center ecológicos, éstos llevan ya un par de años en el mercado y existen variados ejemplos alrededor del mundo. Claramente, en Europa y Estados Unidos ya es una tendencia más que probada. No obstante, en Latinoamérica también está entrando con fuerza y no necesariamente implica mayores recursos, sino adecuar lo que ya se tiene, en muchos casos, y tomar medidas que apunten a una operación más amigable con el medio ambiente.

Un data center ecológico, de hecho, es capaz de ahorrar en un 50% el consumo de energía, lo cual es sin duda una de sus más importantes y visibles ventajas. Tecnología de última generación permite un mejor y más rápido retorno de la inversión, ROI, así como modernos sistemas de enfriamiento que en conjunto se traducen, por ejemplo, en un mejor uso de la electricidad, aprovechamiento energético y eficiencia de costos.

Algunas de las mejores prácticas de Green IT minimizan el uso de plantas de refrigeración y ventilación, alimentadores de potencia y luz, lo cual puede llegar a reducir a la mitad los costos de consumo energético asociados a la operación de un centro de datos.

A modo de ejemplo, según la consultora internacional Gartner, una empresa con una estrategia verde agresiva podría llegar a pagar unos 560 mil dólares anuales de electricidad por un centro de datos con una carga de 500 kilovatios, mientras que una organización con prácticas tradicionales debería desembolsar por los mismos recursos TI nada menos que mil 300 millones de dólares.

Asimismo, y también de acuerdo a Gartner, en un centro de datos convencional, entre el 35 y el 50% de la energía eléctrica se consume en refrigeración, mientras que aplicando mejores prácticas de Green IT, este porcentaje se reduce al 15%.

Por último, la cloud computing, tan de moda en estos días, implica también un ahorro importante de energía para las compañías que la utilizan. Para el 2012, según Fortune 1000, el 80% de las empresas utilizarían algún nivel de servicios de computación en nube y 30% usarían servicios de cómputo o servicios de infraestructura de aplicaciones en nube. Nada mal si queremos aportar a un mejor equilibrio medioambiental.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba