Conoce a ‘Curiosity’, el robot autosostenible que irá a Marte

Curiosity

Por: ÁNGELA POSADA-SWAFFORD. Los desolados paisajes de Marte van a ser el escenario de un relevo generacional único. Un robot de exploración armado con un rayo láser y alimentado por energía nuclear está listo para ser lanzado hacia el planeta rojo desde Cabo Cañaveral. Se trata del Curiosity, que encarna una nueva generación de coches marcianos más grandes, más pesados y posiblemente mucho más duraderos que sus predecesores.

¿Cómo es de bueno el Curiosity? Cuenta con un láser como en La Guerra de las Galaxias con el que se puede apuntar a una roca a distancia y analizar su composición. El Curiosity medirá la temperatura, la humedad, el viento y la radiación a ras de suelo.

El Curiosity, no tendrá ese problema. En su interior, además de sus diez instrumentos científicos, hay una diminuta central nuclear que funciona con 4,8 kilos de plutonio. El combustible le proporcionará calor y energía para unos dos años.

El Mars Science Laboratory, conocido como Curiosity, es la misión más ambiciosa de la humanidad a Marte. En agosto del año entrante, estará arribando al cráter Gale, una hondonada de 155 kilómetros de ancho con una montaña en el centro, cerca del ecuador marciano. El sitio fue escogido por encima de 60 ubicaciones candidatas porque ofrece algo para todas las disciplinas científicas que buscan sacar provecho de esta etapa exploratoria, como la elevación en medio del cráter, que es una enorme pila de sedimentos. «Bien podría ser la mayor altura del Sistema Solar escalable por un robot», escribe en la revista Nature el geólogo John Grotzinger de Caltech, el encargado de escoger el destino final del amartizaje (tras 5 años de planeación por más de 100 científicos).

«Gale es el sueño de un geomorfista (persona que estudia las capas de sedimentos para entender sus procesos). Pero también presenta oportunidades para los géologos que buscan descubrir la química de las rocas. Nuestra fascinación con este cráter se explica porque está en un valle de muy poca elevación en Marte, y todos sabemos que el agua fluye montaña abajo», añade. Por primera vez en la exploración planetaria, el robot tendrá que ser un gran escalador, pues se espera que viaje 200 metros diarios, incluso al ascender la ladera de la montaña central, cuya pendiente es de 45 grados. Pero antes de dirigirse hacia el monte, debe explorar las paredes aluviales del cráter, un abanico de lo que parecen haber sido arroyos grandes, quizás excavados por el agua que fluyó al derramarse cráter abajo, hace quién sabe cuántos milenios. Ladera arriba hay menos señas de erosión y de minerales «acuosos», pero los científicos quieren que Curiosity llegue a la cima. Un ascenso que le tomaría al robot varios años más de los 24 meses que se le han asignado a la misión. Pero no sería la primera vez que un explorador marciano siga adelante y extienda su trabajo más de 15 veces de lo planeado, como lo hizo Spirit.

El cráter Gale les gusta a los investigadores de tal forma que había sido considerado para la doble misión de Spirit y su hermano gemelo, Opportunity, en el 2003; pero al final se decidió que Gale era demasiado empinado para estos pequeños viajeros. No obstante, el Meridiani Planum, lugar de trabajo de Opportunity, reveló grandes depósitos del mineral hematita. «Es una de varias formas del óxido de hierro. Y en la Tierra se genera solo en presencia de agua, así que eso nos puso muy felices», explica el astrobiólogo de la Nasa Chris McKay. Pero Curiosity hará más que ‘seguir el agua’ y será capaz de buscar e identificar ingredientes como los pequeños bloques que usa la biología para fabricar a los seres vivos, llamados compuestos orgánicos. «La Nasa tiene a Marte firmemente en su mira», dice Charles Bolden, el administrador de la agencia espacial. «Curiosity no solo aportará importante datos científicos, sino que servirá como una misión precursora a la exploración humana del ‘Planeta Rojo’ «.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba