Panamá retroce en protección ambiental

La Corte Suprema de Justicia de Panamá ordenó la “suspensión provisional” del estatus de área protegida a los manglares de la Ciudad de Panamá, un bloque de bosque hacia el lado este de la capital de gran valor ecológico y urbano.

Desde su fundación, la Ciudad de Panamá ha talado y rellenado manglares en busca de espacio para su crecimiento. El manglar de la Bahía de Panamá es el último bloque de humedal que ha quedado en la capital y juega un papel importante en prevenir inundaciones en las partes bajas de la Ciudad. Este lugar es además el sitio más importante de Centroamérica para la migración de aves playeras y fue declarado “Humedal de Importancia Internacional” en 2003.

En un fallo del 27 de abril de 2012 la Corte ordena la “suspensión provisional” de la declaración de Refugio de Vida Silvestre que había hecho la ANAM en 2009. El área es codiciada al ser vista como espacio vacío para posibles zonas residenciales o turísticas frente al mar. La Ley 2 de 2006 prohibe la tala de bosques de manglar, pero hace la excepción para proyectos de “desarrollo turístico”, un calificativo que bajo la misma ley puede ser casi cualquier cosa.

El humedal bahía de Panamá empieza en Costa del Este, en la ciudad capital, y termina en el distrito de Chimán. Cada año millones de aves playeras migratorias llegan a la Bahía de Panamá en busca de alimento y un lugar de descanso, que le permita reponer fuerzas para emprender su largo y agitado trayecto hacia el norte o sur de América.

Pero si la bahía es importante por sus aves también lo es para la economía local. El Golfo de Panamá es una zona pesquera económicamente importante para el país.

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