Día Mundial del Clima y la alarma ante el cambio climático

El Día Mundial del Clima se celebra cada año el 26 de marzo, como una manera de ayudar a pensar la importancia para el mantenimiento de las condiciones de vida en los diferentes lugares del mundo.

¿Qué es el clima?

El clima se define como el conjunto de los valores promedio de las condiciones atmosféricas que caracterizan un lugar o región en al menos 30 años de observación. Por lo tanto no es una condición que cambie frecuentemente, como sí sucede con el tiempo atmosférico.

Sin embargo, el clima puede cambiar a lo largo de muchos años (incluso millones) debido a alteraciones producidas entre la energía solar entrante y la energía emitida por la Tierra.

Preocupación por el cambio climático

Históricamente, se han registrado cambios climáticos durante periodos de expansión y retirada glacial en los últimos 100 mil años (Smith y Leo, 2007).

Si el planeta ha sufrido estos cambios antes ¿por qué todos están tan preocupados ahora? La respuesta a esta pregunta es simple: Porque el clima nunca había cambiado a un ritmo tan acelerado como ahora y porque nunca antes una única especie (el hombre) había sido la causante de cambiar la historia de la Tierra.

El 26 de marzo debe ayudar a reflexionar acerca de lo que cada ser humano está haciendo para contribuir a la alteración de los elementos y factores de los que depende el clima en el planeta.

Especialmente, la contribución al aumento de la concentración de los gases efecto invernadero (GEI) que conduce al incremento de la temperatura promedio del aire y de los océanos, y a un cambio en el patrón de las precipitaciones, así como a un incremento en la propagación de vectores de enfermedades como el dengue y la malaria.

¿Cómo se puede revertir el cambio climático?

Aunque las cifras suenen lejanas, ya que los glaciares y los mares parecen ser responsabilidad de las autoridades, cada persona desde su casa puede contribuir al cuidado del medio ambiente y evitar de la aceleración del cambio climático.

Una buena opción es utilizar electrodomésticos que tengan etiquetas de ahorro energético de clase A; así como apagar las luces de las habitaciones que no se estén utilizando.

“Los aparatos Hi-Fi, televisores, vídeos, PC y todos los accesorios que les acompañan continúan consumiendo electricidad incluso cuando están en modo de reposo. Para evitarlo, desconecta los enchufes o utiliza uno múltiple con su propio interruptor de corte. Dejar los aparatos en ‘stand by’ consume del 5 al 13 por ciento de electricidad en los hogares de los países de la OCDE”, precisa Greenpeace.

También hay que desenchufar los cargadores de teléfonos móviles, MP3 y cámaras digitales, así como los transformadores de las lámparas halógenas y electrodomésticos. Estos aparatos continúan consumiendo electricidad incluso cuando no se utilizan.

Si a esto se le agrega el uso de calefacción y hornos de gas en vez de eléctricos, el tender la ropa en vez de usar la secadora, el usar papel reciclado en vez de papel virgen, el reciclar el aluminio y el caminar o usar la bicicleta en vez del coche; se estará contribuyendo de manera importante en contrarrestar el cambio climático.

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