Economía verde y justicia social

Por: Carlos Gómez Flores. La economía verde como modelo económico se encuentra en construcción. Tanto su marco conceptual como sus alcances dependen de la voluntad política de los representantes de los diferentes niveles de gobierno de los países, especialmente de sus mandatarios. Los alcances de la economía verde también dependen del compromiso del sector empresarial y del empoderamiento de la sociedad civil. Debo decir que espera un camino difícil lleno de dudas y de obstáculos emanados de la resistencia de quienes se oponen a lo que desconocen.

No hay que olvidar el tema de los empleos verdes como garante de la redistribución de la riqueza y de la equidad social. La presencia de los empleos dignos, o verdes, es definitiva para saber si una empresa practica la responsabilidad social, o si contrata a trasmanos a sus colaboradores para que no tengan derechos que reclamar en el caso de ser despedidos injustificadamente.

La legislación laboral debe considerar a la justicia social como piedra angular de la sana interacción entre empleados y empleadores, espero que los politicos se esfuercen por sumarse al movimiento global que implica la economía verde para que promuevan y aprueben iniciativas de ley que prevean trabajos dignos en igualdad de circunstancias para hombres y mujeres.

El cambio de época que estamos viviendo reclama una transición que no acepta la vieja guardia del sector privado, que juzga que no hay necesidad de que se establezca una plataforma que asocie a las empresas que ya cuentan con prácticas sustentables en el ámbito social y ambiental, porque no es necesario, ya que “tarde que temprano todas las empresas serán parte de la economía verde”. Una mirada acomodaticia que pretende justificar el aplazamiento del compromiso que tienen los empresarios para con la humanidad y el planeta de tal forma que se evite el enriquecimiento ilimitado de pocos y el empobrecimiento, también ilimitado, de muchos.

¿Cómo hacer que los que ahora son ricos estén dispuestos a tener menos? ¿Cómo hacer para que se internalice en las personas que el progreso no está vinculado con tener más?

Dentro del contexto del enriquecimiento y del empobrecimiento no podemos soslayar el factor de la corrupción que irrumpe voraz en todos los ámbitos.

La corrupción es la antítesis de la justicia social. Aunque no es privativa de nuestro pais, la conducta corrupta encarece los bienes y servicios empobreciendo a los más pobres y haciendo más ricos a los ya ricos.

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