El 2010 no fue un buen año a nivel mundial para la protección del clima

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La humanidad en su conjunto emitió en 2010 en la atmósfera 31 mil millones de toneladas de CO2 y a pesar de ello no hubo ningún acuerdo vinculante a nivel mundial para la reducción de emisiones. El 2010 no fue un buen año a nivel mundial para la protección del clima. Los acuerdos acerca de las reducciones y las medidas existentes no fueron suficientes para contener el calentamiento global de dos grados más, con respecto a la época preindustrial, previsto para el 2100.

Además debido a la mejor calidad del aire en este siglo, hay que tomar en cuenta un ulterior aumento de las temperaturas a nivel mundial. Esto significa, que si no invertimos rápidamente el curso – es decir a través de medidas vinculantes a nivel mundial – fracasaremos en la lucha para la salvaguardia del clima.

Hay sin embargo también ejemplos positivos: el abandono de la energía nuclear establecido por el gobierno de la canciller federal Angela Merkel, en Alemania y la consecuente apuesta para las energías renovables, serían buenas medidas a exportar a otros países.

Las energías renovables, podrían a partir de ahora y hasta el 2100, aportar una contribución central a la limitación de las emisiones de CO2: «la salvaguarda del clima tiene que ser forzada de manera masiva».

Además de las reducciones de emisiones, es la adaptación la segunda columna vertebral de la lucha para la protección del clima. Sin embargo, también con este respecto, el mundo se puso en marcha de manera muy lenta.

En 2010 se constituyó el Marco Mundial para los Servicios Climáticos (GFCS), filial de la Organización Mundial de los Meteorólogos (WMO) que a su vez depende de Naciones Unidas.

En mayo de 2011 se consiguió el paso sucesivo de crear una plataforma de intercambio de informaciones y datos a nivel internacional, siempre dentro de la WMO.

En sus investigaciones a través de simulaciones climáticas el WMO llegó a prever un aumento de las temperaturas de entre dos y cuatro grados para el 2100.

Junto con el calentamiento prevé también veranos más largos, inviernos más húmedos y más frecuentes catástrofes climatológicas. Eeste cambio climático afectará de manera muy incisiva sectores económicos como el de las construcciones, que dependen del factor clima.

Sería en el interés de los ciudadanos procurar construir las viviendas y edificios con un adecuado aislamiento térmico que funcione también como protección en el caso de veranos muy calurosos.

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