El calentamiento global incrementa significativamente la frecuencia con la que caen los rayos

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Más relámpagos significa más daños humanos; las estimaciones de cantidad anual de personas alcanzadas en el mundo por un rayo son del orden de miles, y de tales casos una buena parte se salda con la muerte de la víctima. Pero otro efecto importante de un aumento de los relámpagos sería un mayor número de incendios forestales, dado que en bastantes naciones la mitad de ellos, y a menudo los más difíciles de combatir, son ocasionados por rayos. Por otro lado, una mayor incidencia de relámpagos acarreará probablemente una mayor producción de óxidos de nitrógeno en la atmósfera, que ejercen un fuerte control sobre la química atmosférica.

De acuerdo con un nuevo estudio. Se estima que por cada dos rayos que cayeron en al año 2000, caerán tres en 2100. El aumento de tormentas eléctricas podría tener consecuencias desastrosas.

Un análisis de predicciones sobre precipitación y fuerza ascensional de las nubes en 11 modelos climáticos diferentes del calentamiento global indica que el efecto combinado de diversos factores generará descargas eléctricas más frecuentes hacia el suelo.

El investigador David Romps, de la Universidad de California, Berkeley, y sus colegas se basaron en la información recolectada por la Red Nacional de Detección de Relámpagos de Estados Unidos durante un año, la cual mide el pulso electromagnético cada vez que un rayo golpea el país, para calcular qué tanto aumentará la frecuencia de las tormentas eléctricas con cada grado extra de temperatura. (5 datos que recordar acerca de los rayos)

Indican que por cada grado centígrado que aumente la temperatura global, la frecuencia de los relámpagos incrementará un 12%. Además de provocar más incendios naturales, las constantes tormentas eléctricas alterarán la composición química de la atmósfera. Cada vez que cae un rayo, provoca una reacción química que libera gases invernadero denominados óxidos de nitrógeno.

Aún se desconoce con exactitud el proceso que provoca una tormenta eléctrica. Sin embargo, se sabe que el agua en sus tres estados; líquida, sólida y gaseosa, debe estar presente en la nube. Conforme las partículas de hielo colisionan entre sí, intercambian electrones, lo que eventualmente crea una acumulación de carga eléctrica dentro de la nube. Las partículas con carga positiva y negativa se separan, y la carga negativa se descarga hacia abajo, formando una corriente de electrones o un rayo.

Romps y sus colegas señalan que la temperatura “alimenta” las nubes para formar tormentas eléctricas. Conforme el planeta se calienta, habrá más energía para suscitar tormentas eléctricas más potentes. Se estima que durante el siglo XXI, la Tierra se calentará 4ºC. Sin embargo, si esto sucede “los rayos serán la menor de nuestras preocupaciones”.

Fuente: Science Mag

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