El calentamiento global: una amenaza real para destinos turísticos de playa y de nieve

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Por: Andrea Perez. En un futuro no muy lejano los operadores de viajes dejarán de apostar todas sus fuerzas en destinos turísticos como Nueva York, Venecia o Miami. En cambio, lugares como Islandia, Rusia o la región de Escandinavia, se convertirán en las nuevas estrellas del turismo, y por ende, marcarán un cambio en los hábitos de viaje, a causa del calentamiento global.

Especialistas concuerdan que, ante las variaciones de temperatura del planeta por la acción del hombre, algunos sitios turísticos tanto de playa como de nieve perderán auge, mientras que otros nuevos se posicionarán; sobre todo los ubicados en la zona Norte del planeta.
Recorridos por Moscú y San Petesburgo, cruceros por Alaska, el Mar del Norte, y zambullidas en las aguas geotermales de la Laguna Azul islandesa podrían ser las nuevas opciones para los viajeros en el mundo.

Sin playas y con nieve derretida

Las costas serán una de las primeras víctimas del calentamiento del planeta, lo que podría poner en riesgo a unos 640 millones de habitantes para fines de este siglo, de acuerdo a un estudio del Center for International Earth Science Information Network (Ciesin) de la Universidad de Columbia.

Se prevé que las áreas costeras podrían quedar destruidas en los próximos 100 años si se mantiene la tendencia actual de la elevación del nivel del mar causado por la expansión térmica del agua y el deshielo de los glaciares. Se pronostica que para el 2095 la temperatura suba hasta 6.4 grados, lo que causaría un aumento del nivel del mar de 15 a 60 centímetros adicionales.

Entre las zonas más vulnerables están las regiones costeras densamente pobladas como las de China, Egipto, Estados Unidos, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Tailandia y Vietnam. Cada uno de estos países posee zonas turísticas importantes como la ciudad portuaria china de Shangai, las playas tailandesas de Phuket o la propia Miami.

Si bien esas áreas representan sólo 2% del planeta, albergan a 10% de la población mundial y 13% de los centros urbanos.

El turismo relacionado con las actividades de mar será el más perjudicado principalmente por la erosión de las playas, las tormentas tropicales y los huracanes. Cada año las costas del Caribe retroceden alrededor de dos metros como resultado de la acción del ser humano y los huracanes, impactando el turismo, su principal fuente de ingresos.

La infraestructura hotelera ubicada a 100 metros de la costa estaría en riesgo por fenómenos climáticos, tal como le pasó a Cancún, donde el huracán Wilma dejó la erosión de 12 kilómetros de playa.

Islas que dependen en un 60 por ciento del turismo, como Fidji y las Maldivas, sufren ya los estragos por el aumento del nivel del mar; expertos de la Organización Mundial del Turismo suponen que estos sitios podrían desaparecer en los próximos 30 años.

Mientras los viajeros se están quedando sin playas, los deportes de nieve también viven su encrucijada. Predicciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático señalan una mayor variación de temperaturas en el hemisferio norte, particularmente en los países con temperaturas por debajo de los cero grados, donde predomina la práctica de deportes de nieve.

Los inviernos serán más cortos y, por lo tanto, la temporada de esquí se va a acortar en destinos como Suiza, Francia y Norteamérica.

Ya se han detectado variantes del clima palpables en estas regiones como menos nieve y constantes avalanchas. De seguir esto, para el periodo entre 2030 y 2050, el número de resorts de nieve se reducirá en 44 por ciento del total. Sólo las áreas de esquí por encima de los 2 mil metros podrán ofrecer condiciones de nieve reales.

Pronóstico: lluvias, lluvias y más lluvias

La intensidad pluvial también afecta a destinos en todo el mundo. Y es que las precipitaciones se concentran en las latitudes continentales del norte, incrementando las probabilidades de inundaciones en Europa donde se pronostica que pudiese afectar a 70 millones de personas.

En Holanda, por ejemplo, alrededor del 70 por ciento de su población se encuentra en zonas que están en riesgo de inundación.

En el continente americano, la atractiva Gran Manzana podría quedar bajo el agua ante el aumento del nivel del mar y las constantes lluvias. Incluso se han trazado las posibles zonas de riesgo como el distrito de Manhattan, la sección sureste de Harlem y el Upper East Side, hogar de muchas personalidades acaudaladas de NY. Ya no habrá recorridos turísticos por el Barrio Chino ni paseos Wall Street, ni cenas en Tribeca o The Village. Lo que es la joya del turismo estadounidense podría ser sólo el recuerdo en una linda postal.

Ante este panorama, al viajero no le queda más que reflexionar y adoptar mayor conciencia en el cuidado de los sitios turísticos que visita buscando no tirar basura en las playas ni depredar parques nacionales o zonas protegidas. Y deberá de cambiar su bitácora de viajes hacia nuevos destinos en un futuro que no se ve nada prometedor.

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