El Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) cumple 50 años

El pasado 11 de septiembre El Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) celebró su cincuentenario. En estos 50 años, de un reducido grupo de ecologistas entusiastas WWF se ha convertido en una gran organización que se ocupa de la conservación de las riquezas naturales del planeta y que realiza su actividad en más de 100 países. El símbolo de la entidad es una panda tranquila, uno de los raros animales incluidos en el Libro Rojo Internacional. Una vez en dos años WWF prepara un informe “Planeta vivo”, prestigiosa fuente de información sobre la situación ecológica de la Tierra.

WWF trabaja en territorios que tienen más importancia para conservar la diversidad de la naturaleza viva, o sea en las llamadas eco-regiones. El fondo determinó en el mundo 200 regiones de tal índole, en Rusia hay 14 de ellas.

En Rusia comenzamos a realizar pequeños proyectos a finales de los años 80, recuerda Ecaterina Pal, directora para el desarrollo de WWF.
Los primeros proyectos se efectuaban en el Ártico y tenían que ver con la migración de aves. En 1994 se estrenó una representación del fondo en Rusia. Simultáneamente con la apertura de la oficina en Moscú, se abrió tal representación en Vladivostok. Porque uno de nuestros mayores programas estuvo dedicado a la conservación del tigre de Amur. Entonces esta cuestión era muy aguda. En 2004 nos convertimos en organización nacional rusa. Actualmente tenemos filiales en 5 regiones de mayor importancia para nosotros, donde se ha conservado mejor la naturaleza, a saber: el Cáucaso, el Altai-Sayanes, el Mar de Barentz, Kamchatka y el Extremo Oriente.

Uno de los proyectos de que se ocupa hoy día WWF es el “restablecimiento” del leopardo en el Cáucaso ruso. El único método de devolver aquí a la ”onza poderosa” es la reintroducción. Así los biólogos llaman a la populación enteramente desaparecida. Es un trabajo largo y complejo. En Rusia fue creado un centro de cría y rehabilitación de leopardos no lejos de Sochi. Se trajo allí dos leopardos machos de Turkmenia y dos hembras de Irán. Deben pasar varios años antes de que los cachorros sean puestos en libertad: el proceso de su educación debe ser organizado de manera que las fieras jóvenes aprendan a vivir por sí solos en la naturaleza.

Hoy día WWF se dedica también a otro problema serio relacionado con el desarrollo de la industria petrogasífera en el Ártico. Los ecologistas insisten en una moratoria a dicho trabajo hasta que se cree una tecnología que evite derrame de petróleo en condiciones de temperaturas bajo cero. Pues, si tras la avería ocurrida en el Golfo de México la auto-limpieza del mar tropical va a durar 5 años, en el Ártico dicho proceso se alargarán por miles de años.

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