El frío y el calor extremos se hacen más frecuentes por el cambio climático

Olas de calor que en el verano de la Región llevan las sensaciones térmicas hasta los 40 grados, sumadas a advertencias de especialistas que señalan que la región ya tiene un clima tropical. En contraste, Europa sufre una ola de frío que había provocado, al final de esta semana, alrededor de 500 muertos, mientras crecía la inquietud por su impacto sobre la vida cotidiana, la agricultura y la prestación de servicios básicos como la energía eléctrica. Detrás de ambos fenómenos, y a pesar de los contrastes, los especialistas encuentran un vínculo: el cambio climático, que potencia los fenómenos extremos en todo el planeta y cuyas derivaciones podrían profundizarse en los próximos años.

Los científicos entienden que la mayor cantidad de energía concentrada en la atmósfera como consecuencia del calentamiento global favorece que eventos climáticos como las olas de frío o calor, el granizo y las inundaciones se produzcan con más frecuencia, aunque no necesariamente con más intensidad. En tal sentido, destacan que las olas de frío como la que actualmente vive Europa ya han ocurrido, aunque actualmente son más frecuentes.

El aumento de las temperatuas mínimas y máximas promedio hace que las olas de calor se conviertan en cada vez más frecuentes durante el verano.

Y si en el último siglo las temperaturas medias suibieron 1,8º y las mínimas 2,7º, se espera que esta tendencia se profundice: la temperatura media anual podría subir 0,5º para la década comprendida entre 2020 y 2029.

Desde la última semana de enero las temperaturas en los países europeos han bajado considerablemente —hasta 30 grados bajo cero— y ha caído abundante nieve. En consecuencia, el transporte tanto público como privado, consumo de energía y calefacción de las viviendas se encontraron perturbados. La consecuencia más trágica son las muertes por congelamiento de personas que viven en la calle y pasan las noches a la intemperie. Según AFP, hasta la fecha han muerto a causa de frío aproximadamente 500 personas de las cuales la mayor parte en Ucrania (136) y Polonia (74). Es obvio que este hecho atestigua no sólo de la intensidad del frío, pero más que todo de falta de un sistema eficaz de protección social para los indigentes. El frío igualmente provocó 43 muertes en Italia, 41 en Rumania, 23 en Lituania, 24 en República Checa, así como 28 en Bulgaria. La capital de Bosnia, Sarajevo, fue paralizada por la caída de nieve de más de dos metros. Desde inicio del año, a causa del frío murieron también 110 personas en Rusia, donde se están desplazando actualmente los fríos más intensos. La opinión pública y los medios tienen la tendencia de considerar que se trata de un fenómeno inusual y único, provocado a lo mejor por el cambio climático. La respuesta no es tan simple.

El cambio climático, en cuanto a la temperatura se refiere, consiste en calentamiento global o sea que la temperatura media sube provocando inundaciones, sequías, destrucción de cultivos y consecuente amenaza para la seguridad alimentaria. Según un estudio preparado al respecto para la Comisión Europea, la temperatura media anual subirá de 3 a 6 grados en los próximos 100 años en casi todas las regiones de Europa. El estudio puso también de relieve la creciente variabilidad de las temperaturas, tanto altas como bajas. Esta variabilidad de temperaturas significa que los inviernos pueden ser crudos y los veranos calurosos. Inviernos crudos ocurren ya en Europa con cierta frecuencia. Cada 4-8 años Europa sufre el impacto de los inviernos fríos, de los cuales el de 2009 registro el récord europeo de temperatura baja de menos de 33,6 grados en Baviera, Alemania.

En este sentido, la presente ola de frío en Europa es un evento extremo, pero pasajero, y dentro de unas dos semanas todo regresará a la normalidad. La causa del frío es casi siempre la llegada de las masas de aire frío de origen polar o continental. El clima polar se da principalmente en los dos polos del globo terrestre, alcanzando unas condiciones más severas en la Antártida al tratarse de un continente y llegando a alcanzar los -70, -80. Es allí que se encuentra el punto más frío de la Tierra donde la temperatura medida por la estación rusa de Vostok el 21 de julio de 1983 fue de -89,6º C (-129º Fahrenheit), a una altitud de casi 3.500 metros.

¿Qué significan para los europeos el calentamiento global y la baja en precipitaciones pluviales? A la larga la disponibilidad del agua en algunas áreas va a disminuir, mientras los niveles de los mares subirán amenazando poblaciones costeras. Sequías e inundaciones serán más frecuentes. Al parecer el impacto más importante del cambio climático se producirá sobre la agricultura. Se prevé que el calentamiento global tendrá impacto en la capacidad de la biosfera para producir suficiente alimento para todos los humanos y animales domesticados en Europa. La producción agrícola disminuirá a causa de los cambios en precipitaciones, climas extremos y propagación de las plagas y enfermedades. Cuando esto ocurra, las preocupaciones causadas por las inclemencias del invierno europeo servirán de lecciones aprendidas para otros continentes.

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