El hábito de ahorrar energia

Al llegar a la casa después del trabajo, el colegio o la universidad, talvez pueda detenerse unos minutos para apreciar el estado de su jardín. Después camina unos cuantos pasos y está en la entrada de su hogar. Abre la puerta y quizás lo primero que haga es encender la luz. Entra al ambiente de la cocina y también enciende la cocina, el horno o el microondas. Sube y hace lo mismo con el televisor, la computadora y los artefactos de entretenimiento. Enciende lo que más puede, pero ¿en qué momento los apaga?

El promedio de consumo energético del hogar de un latinoamericano es de 2 500 kilovatios hora al año, es decir 208 kilovatios hora al mes.
Sin embargo, miembros de la casa pueden economizar este consumo a través de un hábito de ahorro o la compra de electrodomésticos certificados con etiquetas de eficiencia energética.

Esto último se logra a través de sistemas de ahorro energético aplicados en los electrodomésticos modernos.
Las etiquetas, además de permitir al comprador verificar el consumo de energía del producto a partir de siete letras entre A y G (A, máxima eficiencia y G, mínima), garantizan que el producto cuente con las normas de calidad requeridas por el mercado.

El ahorro de energía comienza con la supervisión de las instalaciones eléctricas, es decir, revisar que no tengan fugas de gas. Normalmente las fugas se producen por el mal estado de los enchufes, los cables y los tomacorrientes.

El hábito de ahorro consiste en utilizar los electrodomésticos conscientemente. En la refrigeradora, como primer paso, se deberá comprobar el buen estado del caucho que sella la puerta del electrodoméstico. Cuando está dañado no se cierra adecuadamente y consume más energía.

Además, para que este electrodoméstico no consuma energía innecesaria, antes de guardar los alimentos es recomendable esperar que se enfríen y depositarlos en recipientes de plásticos para que el electrodoméstico trabaje con la temperatura correcta, es decir de 20 a 22 grados centígrados. La temperatura también varía según la cantidad de alimentos.

Las cocinas eléctricas son comunes en la sociedad actual, pero su uso es inadecuado, luego de cocinar, la mayoría de los usuarios se olvida de apagar la hornilla porque la llama está en el estado mínimo y provoca confusión. Por otro lado, al utilizar el microondas se sugiere colocar envases adecuados, es decir, estrictamente recipientes que cuenten con tapas de vapor.

En cuanto a las licuadoras, el usuario deberá supervisar las velocidades de licuado, es decir controlar el tipo de alimento a procesarse. Esta consideración depende de la cantidad y el espesor del alimento para aumentar o disminuir la velocidad. Además es aconsejable cortar los productos antes de procesarlos para que el electrodoméstico no gaste energía en exceso. De igual manera, sucede con el uso del horno; la calefacción depende de la proporción al tamaño del alimento.

La secadora de ropa es el electrodoméstico que más consume energía. El ahorro energético de este artefacto es directamente responsabilidad del usuario porque este deberá calcular la cantidad de ropa que ingresa al secador. La capacidad del artefacto es de ocho kilos y en ocasiones el usuario enciende la secadora solo para pocas prendas de ropa. La elección de las secadoras dependen del espacio y del número de personas que integran la vivienda.

Para el lavado y el planchado del hogar también existen consejos útiles, por ejemplo: si se limpian los filtros de la lavadora, esta no gastará mucha energía porque la limpieza se realizará de forma más rápida. Mientras que la temperatura de la plancha se adecúa según el peso del material de la ropa, entre más liviana la temperatura disminuye. En el caso que interrumpa el planchado es mejor que desconecte el artefacto y volverlo a encender cuando regrese a la actividad.

De la misma manera funciona la aspiradora, cuando los filtros están sucios la basura se acumula y el artefacto se sobrecarga y consume doble energía. Además, cuando usted compró la aspiradora, seguramente adquirió diferentes filtros para cada uso, entonces ¡úselos!, muchas veces por comodidad se utiliza los filtros de gran dimensión para lugares pequeños de la casa.

En el baño, la ducha tendrá que estar instalada correctamente, de lo contrario el consumo se incrementa. También es recomendable limpiar frecuentemente los orificios del flujo del agua.

En el caso del computador se puede programar que el monitor se desactive minutos o segundos después de no utilizarlo. Además, es común que los implementos electrónicos del estudio estén encendidos sin uso alguno como el escáner o la impresora. En el espacio donde está el televisor no se recomienda colocar luces extras, esta decoración evitará el reflejo de luz de la pantalla y ahorrará energía.

Los electrodomésticos del hogar pueden ahorrar 5 a 10% de energía si son desenchufados cuando están sin uso. Es decir, que si el usuario promueve en su hogar hábitos de ahorro se puede disminuir el consumo entre 5 a 30%.

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