El potencial de la energía solar-térmica

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Por Klaas Würzburg. En seis horas, el Sáhara recibe tanta energía solar como la que consume el mundo en un año. Si lo escuchas por primera vez, seguramente te sorprende. Sobra radiación solar: captarla y convertirla en electricidad es la parte complicada. Pero los sistemas y procesos mejoran conforme pasa el tiempo y actualmente se han alcanzado niveles de eficiencia que permiten pensar en grandes proyectos.

Cerca de Granada en España, por ejemplo, ya están operativas las instalaciones Andasol. Otro ejemplo es Desertec, considerado por algunos el proyecto energético más revolucionario desde el aprovechamiento de la energía nuclear, por su visión y tamaño.

Las centrales termo-solares funcionan, básicamente igual que las nucleares o las de carbón, a través de vapor que acciona una turbina. La diferencia principal es que el vapor no se genera quemando un combustible (uranio, carbón etc) sino a partir de la energía procedente del sol.

Ya existen varias plantas termo-solares , algunas de estas instalaciones son del tipo cilindro-parabólica donde los espejos parabólicos (con un área igual a 210 campos de futbol) concentran el calor y lo transmiten a un fluido de transferencia térmica (un aceite especial). El fluido entra en los intercambiadores de calor, a una temperatura de 400 grados, convirtiéndo el calor en vapor y accionando la turbina. Lo que hace a Andasol especialmente interesante son sus depósitos de sales que permiten almacenar parte del calor capturado y recuperarlo durante la noche, de modo que la instalación produce electricidad casi todo el día.

Los científicos están intentando mejorar la eficiencia de las tecnologías solares para conseguir que la energía solar sea más competitiva. Una mejora prometedora es producir el vapor directamente en los tubos ubicados en el foco de los espejos parabólicos, dejando obsoleto el líquido transmisor y los intercambiadores. Así se pasaría de una temperatura de 400 grados (con los líquidos intercambiadores) a más de 500 grados (con la vaporización directa). Una vez solucionados los problemas de presión, se espera una mejora de coste-eficiencia de las instalaciones cilindro-parabólicas de un 10-20%.

Otra innovación son las torres solares. En estas instalaciones los espejos focalizan los rayos de sol en la parte alta de la torre, que puede tener hasta 150 metros de altura. La focalización consigue temperaturas de 1000 grados.

Actualmente, un Kwh de electricidad termo-solar cuesta aproximadamente 15 céntimos, de los que un 20% corresponden a costes variables. Por ello, una vez amortizados los costes de inversión, la solar-térmica representa una fuente de electricidad barata y la experiencia con las primeras instalaciones solares confirman que la vida útil es larga (se estima en 40 años). Por tanto, para activar las inversiones en la energía solar-térmica es preciso alinear los incentivos a corto/medio y largo plazo, siendo fundamental la previsibilidad y fiabilidad de las condiciones económico-financieras para toda la vida útil. Como corolario, los programas de subvención (sobre todo las tarifas fijas) pueden ser un mecanismo que resuelva estos problemas.

Via: Economics for energy

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