El reto es salvar al planeta y no negociar el clima

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El planeta y la humanidad están en grave peligro de extinción. Los bosques están en peligro, la biodiversidad está en peligro, los ríos, los océanos están en peligro, la tierra está en peligro. Esta hermosa comunidad humana que habita nuestra madre tierra está en peligro debido a la crisis climática.

Las causas de esta crisis climática están relacionadas directamente con la acumulación y concentración de riqueza en pocos países y en pequeños grupos sociales, el consumo masivo, excesivo y dispendioso, con la creencia que tener más es vivir mejor; la producción contaminante y de bienes desechables para enriquecer capitales acrecentando la huella ecológica así como el aprovechamiento productivo extractivo excesivo e insostenible de recursos naturales renovables y no renovables con altos costos ambientales.

Una civilización despilfarradora, consumista, excluyente, codiciosa, generadora de opulencia y miseria ha generado la contaminación y la crisis climática.

¡El clima no está en venta, señores!

Es un atentado a la madre tierra y a la vida que algunos países desarrollados hayan decidido salirse del protocolo de Kioto y evitar sus compromisos. No se soluciona la crisis climática con anuncios políticos, sino con compromisos específicos. No vamos a pagar nosotros la deuda climática que tienen los países desarrollados con los países en desarrollo. Ellos, los países desarrollados, deben cumplir su responsabilidad.

Mientras algunos países desarrollados hacen todo lo posible para evitar sus compromisos de solución a la crisis climática, los países en desarrollo están haciendo mayores esfuerzos de reducción de emisiones, y pagando el precio de una crisis climática que todos los días deja sequias, inundaciones, huracanes, tifones, etc. La crisis climática nos deja más pobres, nos priva de alimentos, destruye nuestra economía, genera inseguridad, provoca migración. El cambio climático hará más pobres a los pobres.

Los países pobres y en desarrollo tenemos un gran reto: la erradicación de la pobreza. Y tendremos que hacerlo enfrentando una crisis climática de la que no somos culpables. Además de adaptarnos al cambio climático debemos garantizar seguridad, educación, salud, energía para la población, provisión de servicios de agua y saneamiento, provisión de servicios e infraestructura de comunicación, creación de empleo, dotación de viviendas, reconstrucción por pérdidas y daños generados por eventos climáticos extremos, acciones de adaptación, entre otras.

Queremos denunciar al mundo entero sobre la presión de algunos países para que se aprueben nuevos mecanismos de mercado de carbono, a pesar que se ha demostrado su ineficacia para la lucha contra el cambio climático y que sólo representan oportunidades de negocios.

Ayer convirtieron los bosques en negocios de mercados de carbono, hicieron lo mismo con la tierra, lo intentaron con los océanos y, peor aún, con la agricultura. La agricultura es seguridad alimentaria, empleo y vida, es cultura y es, junto a la tierra, las montañas y los bosques, la casa y el alimento de nuestros pueblos y comunidades campesinas.

No permitiremos que los mercados de carbono reemplacen las obligaciones de los países desarrollados.

El planeta no está en venta, tampoco nuestra vida.

Es esencial que los países desarrollados tomen el liderazgo en las acciones de mitigación con resultados concretos y altas ambiciones y que los países en desarrollo hagan su parte en el marco de sus respectivas capacidades, y de acuerdo a las transferencias financieras y tecnológicas, resolviendo problemas de pobreza.

Tenemos la visión del Vivir Bien como un nuevo enfoque civilizatorio y cultural alternativo al actual, y en este marco orientamos nuestros esfuerzos para crear un balance y armonía entre la sociedad y la naturaleza.

Proponemos la creación del Mecanismo Conjunto de Mitigación y Adaptación para el Manejo Integral y Sustentable de los Bosques no basado en mercados para fortalecer la gestión comunitaria, indígena y campesina de nuestros bosques, que permite promover acciones de mitigación climática sin transferir las responsabilidades de los países desarrollados hacia los países en desarrollo. Asimismo, promovemos de manera consistente la creación de un Mecanismo Internacional para enfrentar Pérdidas y Daños resultantes de desastres naturales e impactos que ocasiona el cambio climático en los países en desarrollo.

No permitiremos que los pueblos del mundo paguen la factura de la irresponsabilidad y la codicia. Es momento de dar respuestas concretas a la humanidad y a la madre tierra.

Mucho cuidado, son caer resignados a una espantosa realidad, la de la inercia y la inacción de los principales responsables históricos del calentamiento global y pretender con actitudes “pragmáticas” condenar al planeta a cocinarse y a la humanidad sufrir su extinción.

Hermanos y hermanas del mundo, tomen estas palabras como un compromiso con la vida y la madre tierra. Con esta convicción nos guiaremos para responder a la altura del reto que tenemos, el reto de salvar al planeta y no de negociar el clima.

1 comentario en “El reto es salvar al planeta y no negociar el clima”

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