Guía práctica para ser un turista responsable

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El turismo genera el 5 % de las emisiones mundiales de CO2, de las cuales el 2 % son generadas por hoteles y alojamientos, por lo que las políticas verdes ya no son una opción, son una obligación. El sector turístico tiene un gran impacto sobre el medioambiente, ya que afecta a la pérdida de biodiversidad y produce gases de efecto invernadero, entre otros problemas, por eso, cambiar algunos hábitos a la hora de salir de vacaciones puede evitar que el tiempo de ocio dañe de forma irreversible el entorno.

El turismo genera el 5 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) todos los años, a las que contribuyen principalmente, los desplazamientos y el sector hotelero, según datos de la Organización Mundial del Turismo.

El transporte es responsable del 75 por ciento de las emisiones generadas por la industria turística, ya que solo el tráfico aéreo produce el 40% por ciento de estas emisiones como resultado de que el 43% de los 900 millones de veraneantes usan el avión.

Tampoco hay que olvidar que las actividades de las cocinas, las lavanderías o el abuso del aire acondicionado son responsables de que los hoteles e instalaciones turísticas produzcan el 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del turismo.

Sencillos consejos a la hora de planificar, organizar y disfrutar de las vacaciones pueden ayudar a que el sector turístico se vuelva un poco más sostenible.

Una forma de reducir considerablemente la huella de carbono del turista es elegir destinos cercanos al lugar de residencia para evitar la necesidad de desplazarse en avión o en coche, que contribuirían a la emisión de CO2.

Ya en el lugar de destino, utilizar medios de transportes sostenibles como la bicicleta, el servicio público o aprovechar el tiempo libre para pasear y hacer excursiones a pie, de forma que se pueda conocer mejor el lugar visitado.

Reciclar durante las vacaciones también debe ser una obligación. Cualquier botella, bolsa de plástico, vidrio o residuo que se pueda generar durante la estancia debe ser depositado en el contenedor correspondiente.

Por supuesto, se debe limitar el consumo de agua y no verter aceites ni sustancias contaminantes al mar o a los ríos, ya que las corrientes marinas trasladan la contaminación a través de los océanos y perjudican gravemente el ecosistema.

Es importante tener en cuenta que las actividades recreativas (excursiones organizadas, visitas, etc.) o los deportes que se puedan practicar no provoquen daños ambientales, por ejemplo, si se va a jugar al golf se debe verificar que los campos son regados con agua reciclada.

En definitiva, el objetivo es que el entorno no se vea alterado a causa de nuestra visita, por lo que ser respetuosos y coherentes con las actividades realizadas, además de seguir unas normas básicas de comportamiento, son las claves para disfrutar de unas vacaciones responsables con el medioambiente.

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