Energías renovables enorme oportunidad de negocio

Por: Carlos Álvaro. El gran desarrollo de las energías renovables en Latinoamérica en los últimos años genera una enorme oportunidad de negocio para las empresas del ramo, las más avanzadas del mundo. La mayoría de los países del área, dotados con abundantes recursos naturales y confrontados a la necesidad de aumentar la capacidad de generación eléctrica, diseñan grandes proyectos de energías limpias y buscan de inversión. Esta creciente demanda de tecnología de energias renovables multiplica las posibilidades para un sector en crecimiento.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la ONU acaban de resaltar el fuerte empuje de las energías limpias en Latinoamérica, que en 2010 fue la segunda región del mundo que más invirtió en renovables: 13.100 millones de dólares, un 39% más que en 2009, pero aún lejos de la zona que más destina a energías verdes, China (48.900 millones), según el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP). En Latinoamérica, el 70% de la electricidad es de origen renovable y esa fuente satisface ya el 30% de la demanda de energía primaria (transporte, industria, comercio), una tasa superior a la media mundial (13%) y llamada a crecer con los nuevos planes que se pergeñan en la región. Según el BID, que apoya financieramente proyectos de energía limpia, Brasil y Costa Rica están entre los países con mayores índices de producción de energía verde del Planeta. Junto a Colombia, Brasil es pionero en producción de etanol, fabricado a partir de caña de azúcar. Y Costa Rica ha logrado ser el primer país del mundo con huella de carbono neutra. En el extremo contrario se sitúa México, cuyo 75% de electricidad procede de combustibles fósiles. En Latinoamérica la energía nuclear tiene poco peso y apenas supone un 2% de la electricidad. Sólo hay nueve centrales, situadas en México, Argentina y Brasil.

Por ahora, la energía hidroeléctrica (62% del total) y los biocombustibles siguen siendo la principal fuente de energía renovable en Latinoamérica. Pero el suministro de origen eólico y fotovoltaico experimenta un boom incluso en naciones como Colombia, Argentina, Brasil, Paraguay y Costa Rica, en las que las fuentes hidroeléctricas generan aún el 80% del suministro energético. Los expertos auguran un rápido avance de las nuevas renovables y prevén que varios países del área se sumen pronto a la lista de naciones con mayor capacidad de renovable no hidráulica (EEUU, China, Alemania, España, India) si se materializan los proyectos en curso.

Basan su análisis en el aumento de la demanda energética en la región (+4,5% en una década) y en la existencia de un gran déficit de generación eléctrica en muchos estados que se precisa reducir a marchas forzadas para crecer. Para ello, nada mejor (ni menos generador de dependencia externa) que recurrir a los gigantescos recursos renovables (máxima irradiación solar en los Andes, excepcional régimen de vientos en Patagonia) y destinar amplios espacios a cultivos para agroenergía.

El interés de las empresas por introducirse en el mercado latinoamericano de renovables está fundamentado, porque las posibilidades que ofrece son enormes. Según Grubbs & Meyers, sólo en energía eólica el potencial regional es de 5.460 teravatios/hora, con Brasil como líder y México, Colombia, Argentina y Venezuela como zonas clave. La energía solar dispone de gran potencial: el nordeste de Brasil y las zonas áridas de Chile son las áreas más favorables para operar una planta solar a largo plazo y brinda un buen retorno de inversión por su alto nivel de radiación solar directa. Hoy los costes de implantación de energía fotovoltaica y eólica son mayores que otras alternativas (biomasa, centrales hidroeléctricas) pero la tecnología avanza rauda y se prevé que pronto sean más accesibles y competitivas.

Asimismo, comienza a disiparse el gran obstáculo a la implantación de esas energías en la región: la falta de voluntad política para promover planes de inversión y ayudas para desarrollar instalaciones. La posición actual favorece un rol cada vez más importante de las renovables y los nuevos proyectos de seguridad energética impulsan un sector que recibió en 2010 en el mundo inversiones por 211.000 millones de dólares (el 32% más que en 2009 y un 540% más que en 2004), alza atribuible a la progresión eólica en China y a las plantas solares en Europa. De hecho, los países en desarrollo, con 72.000 millones, superaron en 2010 a los ricos en nueva inversión financiera en renovables y esas energías suministran ya el 16% del consumo mundial de energía y el 20% de la electricidad planetaria. La capacidad renovable supone un 25% de la capacidad de generación global, según el UNEP, que destaca el aumento de producción solar por los programas de incentivos gubernamentales y la caída de precios de los módulos PV. La energía eólica fue la que agregó más capacidad nueva en 2010, seguida por la hidroeléctrica y por la solar.

En Latinoamérica, Argentina, Brasil, Chile y México fueron los países líderes en inversión en renovables y nuevas renovables en 2010, aunque el uso de esas fuentes de energía en el área lo encabezan Brasil, Costa Rica y Colombia, debido al gran uso de plantas hidroeléctricas y biocombustibles. El auge renovable se explica por la necesidad de aumentar y diversificar la generación, por las ventajas de esas energías y por el empeño en reducir la dependencia de los caros combustibles fósiles y de los vaivenes de su suministro, así como por la mayor predictibilidad en costes frente a la volatilidad del crudo.

En México la inversión en energía verde creció un 348% en 2010, a 2.320 millones de dólares, principalmente en energía eólica y geotérmica, impulsada por la decisión del Gobierno de elevar la capacidad en renovables del 3,3% al 7,5% en 2012. El gran beneficiario de la nueva política en un país al que el maná petrolero retrasó el impulso a la energía limpia, es el sector eólico: los planes fijan que el 4,3% de la energía total se generará en granjas de viento y, de hecho, en 2010 México financió ya 988 megavatios de potencia eólica.

Los expertos juzgan que el potencial mexicano en energía eólica es superior a los 40.000 megavatios, cuando hoy la capacidad instalada es de 185. En cuanto a energía solar, el 90% del territorio tiene una insolación promedio de 5 KWh por metro cuadrado al día, uno de los mejores niveles del mundo. Además, México ocupa el tercer lugar mundial en producción de electricidad de fuentes geotérmicas.

Chile, con crónicos problemas de suministro eléctrico y que ha dado un impulso decidido a la energía limpia fijándose la meta de que en 2025 el 10% de la energía total y el 20% de la electricidad sea de origen renovable, la inversión totalizó 960 millones de dólares en 2010, un 21% más que en 2009. La nueva normativa de seguridad energética ha elevado en los últimos dos años la inversión de empresas de renovables en eólica, solar y pequeña hidráulica, y en Chile operan ya seis parques de viento.

Argentina, que se ha marcado como objetivo que para 2016 el 8% de su energía proceda de fuentes renovables, vio multiplicarse por siete las inversiones en 2010, hasta 740 millones de dólares. En Argentina hay instalados parques eólicos como el de Comodoro Rivadavia, que totalizan una potencia global superior a 40 megavatios y el Gobierno lanzó en 2010 un programa de licitación de generación eléctrica a partir de fuentes renovables que busca añadir 500 megavatios en energía eólica a la red eléctrica nacional.

En Perú, el Gobierno ha fijado una meta de energías renovables del 5% para 2013 y el año pasado las inversiones llegaron a 480 millones, más del doble que en 2009, principalmente en pequeñas centrales hidroeléctricas y plantas de etanol y biomasa, pero también en energía eólica, fotovoltaica y mareomotriz. Perú tiene una amplia disponibilidad de recursos hídricos y de gas natural, lo que genera un gran potencial energético. Cuenta con una capacidad de 60.000 megavatios de generación hidroeléctrica y con un potencial eólico de 22.000 MW. Y Lima se propone que las fuentes renovables aporten 1.314 GWh anuales de electricidad en 2012 (181 GWh en solar, 813 GWh en biomasa y 320 GWh en eólica).

En Colombia, junto a Brasil el país con más potencial en agroenergía, el presidente Santos alienta la inversión en energía solar, eólica y en construcción de centrales eléctricas y represas.

Ecuador, con dos parques eólicos, también ha expresado interés en captar inversión de renovables para elevar su capacidad.

No obstante, Brasil es, sin duda, el jefe en renovables y nuevas renovables. En 2010 fue el país latinoamericano líder en inversiones, con 7.000 millones de dólares, aunque la cifra fue un 5% inferior a la 2009. La caída se debió a la consolidación de su enorme sector de biocarburantes, pero se prevé que el avance de este mercado prosiga debido al gran número de firmas dedicadas al etanol. Brasil produce virtualmente todo el etanol derivado del azúcar del mundo y ha añadido nueva energía hidroeléctrica, plantas de energía eólica y biomasa y sistemas de calentamiento solar. Gigante en biocombustibles, el país tiene instalados 700 MW en parques eólicos, la mitad de toda Latinoamérica, y puede convertirse también en líder en energía solar. De hecho, el BID financiará una planta solar en Tauá que constituirá el primer proyecto a gran escala para generar energía solar usando paneles fotovoltaicos conectados el sistema nacional.

Costa Rica, país en el que el 99% de la energía es limpia y en el que la hidroelectricidad aporta más del 83% de la electricidad, impulsa proyectos en generación con fuentes geotérmicas, solar y eólicas y nuevas represas. Tiene ya cinco granjas de viento y trata de captar inversión verde para cubrir su enorme déficit eléctrico (según Fitch precisa inversiones por 10.000 millones de dólares en diez años para aumentar la capacidad).

Honduras, ha instalado (Cerro de Hula) el mayor aerogenerador de Centroamérica (102 megavatios), intenta captar inversión para cuatro parques de viento, consciente de que su capacidad eólica es superior a la hidroeléctrica. Nicaragua, que invertirá 380 millones para diversificar sus fuentes de energía está en el furgón de cola en renovables y Panamá, donde aún no hay parques eólicos pero se proyectan algunos. Acaba de anunciar una inversión de 620 millones en cuatro años para generar electricidad eólica, solar y geotérmica, montante que se sumará a los 3.381 millones destinados a hidroeléctricas en construcción.

En Cuba, donde no hay una legislación específica para renovables, existen cuatro parques eólicos y un gran interés por acrecentar la generación eléctrica limpia y disminuir la dependencia del petróleo. El país quiere aprovechar el recurso más usado, la biomasa, pero también pone sus expectativas en la energía fotovoltaica. En Dominicana, que por ahora carece de granjas de viento pero tiene 290 MW aprobados y 1.000 MW otorgados provisionalmente, y que en 2007 aprobó la Ley de Incentivos a Energías Renovables.

Latinoamérica dispone de gran potencial para ser líder mundial en agroenergía (especialmente etanol) y situarse en los primeros puestos en eólico, solar e hidráulico (segmento en el que el BID aboga por construir represas pequeñas en las nuevas centrales para reducir el impacto ambiental). Los principales organismos animan a la región a invertir en fuentes de energía limpia, algo que la implantación del Protocolo de Kioto ayuda a promover con la concesión de ventajas a proyectos que ayuden a reducir emisiones, como el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).

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