Errores comunes: los pingüinos no existen

Este es el aspecto general de un pájaro bobo

Querida hija: 
¿Te acuerdas de los graciosos “Pingüinos de Madagascar” que veíamos en los dibujos animados? Pues, ejem, resulta que los pingüinos no son en realidad pingüinos. Bueno, no pienses que tu papá está loco. Te lo explicaré para que lo entiendas. 

Lo que hoy se conoce comúnmente como “pingüinos”, es un grupo de aves que los especialistas denominan Esfenisciformes, que significa “con forma de pequeña cuña”, aludiendo a su forma fusiforme perfectamente adaptada para nadar y bucear. En efecto, como ya habrás intuido, se trata de aves singulares, no sólo porque han perdido su capacidad de volar, sino porque todo su cuerpo se ha transformado para llevar una vida acuática: la forma hidrodinámica de su cuerpo le permite nadar y bucear a gran velocidad, y sus alas se han transformado en aletas, como las de los peces. 

Existen diecisiete especies de pingüinos, de diversos tamaños y aspectos, aunque todos ellos tienen una apariencia similar que les hace inconfundibles, como verás en las fotografías que acompañan este post. Todos ellos viven exclusivamente en el Hemisferio austral, en las tierras antárticas y también en las islas subantárticas, donde forman colonias de un enorme número de ejemplares. Se alimentan en el mar, de peces, crustáceos y cefalópodos, y la mayoría de especies emigran a latitudes más templadas cuando llega el riguroso y terrible invierno antártico. 

Área de distribución de los Esfenisciformes

Algunas especies viven fuera de la zona antártica: en las Islas Galápagos (su zona más septentrional), la costa pacífica sudamericana, Patagonia, África Sudoccidental, y el Sur de Australia y Nueva Zelanda. Todas estas distribuciones situadas fuera del Antártico están asociadas a corrientes oceánicas frías, que son más ricas en alimento para ellos: la corriente de Humboldt en el Pacífico sudamericano o la de Benguela en el África austral. 

Los primeros europeos que vieron estas aves fueron los navegantes portugueses que, a finales del siglo XV, surcaban las aguas del África austral en su búsqueda de una ruta hacia la India. Cuando observaron los torpes movimientos que hacían cuando estaban en tierra (que contrastan con su enorme agilidad y elegancia en el agua), los denominaron “pájaros bobos”.

Esta historia no te la puedo confirmar al 100% pero es bastante plausible, ya que antes de los portugueses ningún europeo trajo noticias de los pájaros bobos. Por tanto, el nombre correcto que debe aplicarse a estas aves es pájaro bobo. 

Entonces, me preguntarás seguramente… ¿de dónde viene lo de “pingüino”? Para responder a esta pregunta debo hablarte del verdadero pingüino. El pingüino, o alca gigante (Pinguinus impennis) era un ave no voladora que vivía en el Atlántico Norte. Y digo “era”, porque desgraciadamente fue una víctima más de la codicia del ser humano, quien la cazó sin parar hasta exterminarla.

El alca gigante: el verdadero pingüino

El alca gigante, tal como indica su nombre, era un ave de gran tamaño, alcanzaba los 5 kg de peso y, al igual que los pájaros bobos, había perdido la capacidad de volar debido a su forma de vida totalmente marina. Se cree que su gran tamaño le permitía bucear a mayor profundidad, y alimentarse de presas de mayor tamaño que los pájaros bobos. 

Si bien el nombre “alca”, es de origen nórdico, los marineros galeses las denominaban en su idioma pen gwyn, que significa “cabeza blanca”, aludiendo a unas manchas blancas que presentaban sobre los ojos. De esa expresión galesa derivó el nombre “pingüino”, que está recogido en su nombre científico Pinguinus impennis. El alca gigante es, por tanto, el verdadero pingüino. 

Cuando los marineros de la Europa septentrional empezaron a surcar el Atlántico Norte cada vez con mayor frecuencia, a partir del siglo XV, descubrieron que el alca gigante era un sabroso alimento, muy interesante para completar las monótonas dietas de los marineros, siempre faltas de proteínas frescas, tan valiosas en alta mar. Por si fuera poco, al tratarse de aves muy confiadas, sin capacidad de vuelo, era posible capturarlas en grandes cantidades y con poco esfuerzo.

Por tanto, querida hija, a partir del siglo XVI fueron cazadas en enormes cantidades para consumir su carne y sus huevos y, a partir del siglo XVIII, también empezó la explotación comercial de sus plumas, para rellenos de colchones y prendas varias. 

Aunque el área de distribución del alca gigante era teóricamente bastante amplia, desde Terranova en Norteamérica, dibujando un arco por Groenlandia, Islandia, Gran Bretaña y Noruega, sus necesidades para criar eran muy específicas, necesitando lugares aislados y protegidos por acantilados de cierta pendiente para protegerse de depredadores como los osos polares o los zorros árticos.

Date cuenta, hija, que los pájaros bobos no tienen ese tipo de depredadores en el Antártico, y por eso perder la capacidad de vuelo no era tan importante para ellos. Por este hecho, el alca gigante sólo podía criar en un puñado de lugares. Después de siglos de caza masiva, las siete principales colonias de cría quedaron reducidas a tres: la Isla Funk, en Terranova, antes llamada la “Isla de las Aves”, la isla Geirfuglasker, en Islandia, y las Islas St. Kilda, en Gran Bretaña. 

La colonia de la Isla Funk fue exterminada entre 1800 y 1810. La isla Geirfuglasker fue tragada por el océano después de un terremoto en 1830, pasando las aves supervivientes a criar en el islote vecino de Eldey. Y en 1840 fue exterminada la última alca de las islas St. Kilda. El alca gigante se había hecho tan extremadamente rara que los coleccionistas de aves y huevos empezaron a ofrecer verdaderas fortunas por los últimos ejemplares: 16 dólares de la época.

De esta manera, cazadores islandeses asaltaron el islote de Eldey, y mataron a la última pareja de alcas gigantes en 1844. 

El alca gigante sólo se puede ver hoy disecada en algunos museos
El alca gigante sólo se puede ver hoy disecada en algunos museos

A comienzos del siglo XIX, los barcos europeos y norteamericanos empezaron a navegar con frecuencia por los mares antárticos. Cazadores de focas y ballenas en su mayor parte, “descubrieron” la rica fauna de las heladas aguas australes, y al ver a los pájaros bobos, se dieron cuenta del asombroso parecido físico de éstos con el alca gigante.

Por tanto, les aplicaron el mismo nombre: pingüino, ignorando el nombre que los portugueses habían acuñado para ellos.

La enorme influencia cultural del mundo anglosajón hizo el resto, popularizando la denominación “pingüino” para los antiguamente denominados “pájaros bobos”. 

Y hablando del enorme parecido entre las alcas gigantes y algunas especies de pájaros bobos, como podrás apreciar en la siguiente fotografía. 

Ejemplar de pájaro bobo rey. Obsérvese el parecido con el alca gigante

Es un ejemplo de evolución convergente. ¿Qué es la evolución convergente? En muchas ocasiones, dos especies animales que no son parientes entre sí, y con frecuencia separadas geográficamente, al estar sometidas a un mismo modo de vida y ser afectadas por los mismos condicionantes naturales, acaban desarrollando herramientas corporales idénticas, esto es, convergen hacia un mismo punto evolutivo. 

Islote de Eldey, Islandia, último refugio del alca gigante

Así, los pájaros bobos, esfenisciformes, no son parientes de las alcas gigantes, caradriformes de la familia álcidos (hoy día existen parientes vivos del alca gigante: los araos comunes o el alca común). Los pájaros bobos son exclusivamente australes, y el alca gigante era exclusivamente boreal. Pero el modo de vida acuático, con la misma alimentación de peces, crustáceos y cefalópodos, hicieron que tanto pájaros bobos como el alca gigante se parecieran físicamente para adaptarse a un mismo modo de vida. 

Y, para terminar, querida hija, es normal que te hayas entristecido por lo que el ser humano le hizo al alca gigante, pero afortunadamente las cosas han cambiado mucho para mejor desde entonces, y hoy en día en las islas del Atlántico Norte se puede contemplar uno de los mayores espectáculos que nos ofrece el Reino Animal: colonias de, literalmente, cientos de miles o incluso millones de aves marinas nidificando y criando, en grandiosos farallones azotados por el bravío Atlántico, cubiertos por una de las mayores concentraciones de animales que se puede ver en nuestro planeta. Te prometo escribir otro post sobre este tema.

El frailecillo atlántico​ (Fratercula arctica), también conocido como frailecillo común o simplemente frailecillo

Fuente: Cronicas de Fauna: Uno de los mejores blogs de animales del mundo

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