Es #FranciscoI un #Papa ecológico

Por Alfredo Soto. Con gran expectación fue recibida la noticia de la elección del nuevo Papa para los tiempos actuales de la Iglesia, de inmediato y por el nombre adoptado, como el Papa Francisco, sabiendo con anticipación de que los nombres de los Pontífice siempre tienen un mensaje subliminal en cuanto a las doctrinas y maneras de llevar la Iglesia del mundo por el camino de la Fe, me fue curioso el nombre de este Papa latinoamericano, el primero, y comencé rápidamente a indagar de qué se trataba y me encontré nada menos y con las mismas declaraciones del Papa Francisco que había elegido el nombre para llevar como consigna la vida humilde y sencilla de San Francisco de Asís. Cuando se habla de San Francisco, a muchas personas les viene a la mente el hecho de que él es amigo de la naturaleza y de los animales. Tal vez relativamente pocos sepan que Francisco es Patrono de la Ecología; declarado oficialmente por el Papa Juan Pablo II, el día 29 de noviembre de 1979.

Muchas veces “San Francisco” es llamado “hermano universal”. Y no sólo por darle un título original, sino, porque de hecho, él fue el verdadero hermano de la tierra, del agua, del fuego, de las plantas, de los insectos y hasta del sol, de la luna y de las estrellas. Llamaba a todas las criaturas, hermanos y hermanas.

San Francisco no quería que se talase un árbol si no era absolutamente necesario. Retiraba los gusanos de los lugares muy transitados, para que nadie los fuera a pisar. Sumergía las manos en el agua límpida y bebía en el cuenco de las manos, alabando al Creador que la hizo “útil, humilde, preciosa y casta”.

En cierta ocasión, Francisco hizo un bonito sermón a los pajarillos. Les dijo que debían agradecer mucho a Dios, pues El les da las frutas para que se alimenten, el aire puro para que vuelen y los árboles para hacer sus nidos. Y vino una gran bandada a escuchar el sermón. Se quedaron quietecitos y escucharon atentamente hasta el fin. Todo eso es más que un motivo para hacer a San Francisco el patrono de la ecología.

Hoy vivimos en un mundo que acostumbramos a llamar “mundo de la ciencia y de la técnica”. Este mundo enseña a mirar todas las cosas como simples objetos, que se pueden desmontar, pieza por pieza, intentando descubrir su secreto íntimo y poder así conocerlas, dominarlas y explotarlas. Por este camino, el hombre, cada vez más, agrede a la naturaleza para satisfacer sus apetitos insaciables de riqueza y poder, destruyendo en algunos casos hábitats y fauna en particular y creando siempre más polución y contaminación. Es el camino inverso al de San Francisco. Son los predadores absolutos de la explotación, de la injusticia, de la apropiación y, principalmente, de la contaminación. Ellos están poblando el universo del mundo actual. Esperemos que con este papado retomemos un camino que nos permita revivir las lecciones de San Francisco, es preciso y urgente redescubrir el propio sentido de la naturaleza, debemos reaprender a maravillarnos delante del agua, del fuego, de la luna, del sol, de las estrellas, del perdón y de la propia muerte.

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