España: el oso recupera terreno

Continúa siendo una de las especies más amenazadas del planeta hasta el punto de estar en peligro de extinción. Pero el oso pardo mira al futuro con cierto optimismo, al menos en Cantabria, donde la presencia de estos plantígrados va en aumento y las visitas a los montes de la región son cada vez más frecuentes.
Crías
Dan buena fe de ello las dos osas con tres crías que se detectaron a lo largo de 2008 en la Comunidad autónoma. Una de ellas se localizó, junto con sus dos pequeños, en la zona de Pesaguero y la otra, con un osezno, en Campoo. Además, esta última se ha paseado a sus anchas por Caloca, dando este invierno algún que otro susto a muchos de los cuarenta vecinos del pueblo -algunos se toparon con el plantígrado nada más salir de sus casas- y concitando también la atención de numerosos curiosos, hasta convertirse en un verdadero reclamo turístico.
Ante este hecho insólito, el presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, destaca que los osos se han dejado ver sin que hayan sido molestados, lo que indica que la gente valora más lo que tiene. Elogia en este sentido el «ejemplar» comportamiento de los vecinos y su «orgullo» por contar con estos animales.
Y es que, en su opinión, el apoyo social del medio rural es «clave» para la conservación de los osos. «Aunque tengamos el apoyo urbano, el que es fundamental es el apoyo rural. Si no hay apoyo rural a que haya osos, es muy difícil sacar adelante una población de osos», advierte, al tiempo que argumenta que en el ámbito rural, los animales están a lado de los pueblos, de las casas por lo que cohabitan con el ser humano.
«La clave para conservar al oso es, sobre todo, que haya una buena cohabitación, que los incidentes sean los mínimos y que el orgullo de los habitantes rurales sea el máximo».
Ocho ejemplares
En cualquier caso, el presidente de la Fundación asegura que en otoño se han llegado a detectar hasta un total de ocho ejemplares diferentes en la zona. A su juicio, este dato, unido a los de los últimos años, evidencia que el oso «está permanentemente» en la Comunidad autónoma.
También se muestra convencido de que, en 2008, debido a la ausencia de comida otoñal en Palencia y en León, los 30 ejemplares que componen la población de la comarca oriental han pasado «largas temporadas» en la región. «Los montes de Cantabria tienen suficiente calidad de hábitat como para que haya osos con crías», afirma Palomero, para quien «el escenario es positivo y muy esperanzador» a la hora de apostar por la supervivencia del oso cantábrico.
No obstante, la «pequeña» población oriental -que se sitúa en el Riaño leonés, montaña palentina y montes limítrofes de Cantabria- se mantiene estable por lo que sigue siendo «la más amenazada» de Europa, junto con la del Pirineo. En cambio, recuerda Palomero, la población occidental -Asturias y alto Sil leonés- es «más potente», ya que cuenta con un centenar de ejemplares.
«Muchos cuidados»
Ante este censo, es evidente que la población oriental requiere «muchos cuidados» que pasan por mantener las actuaciones que ya se llevan a cabo, dado que se están obteniendo buenos resultados, no sólo para el oso. «Lo que se hace bien para el oso es muy útil para el resto de las especies de fauna y flora», defiende.
Por ello, Palomero -que esta semana presentó junto al consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad, Jesús Oria, los resultados correspondientes a 2008 del convenio de colaboración bianual que la Fundación y el Ejecutivo mantienen desde 1995- felicitó a la Administración cántabra por la labor que está desarrollando en pro de la recuperación de la especie.
Por lo que se refiere al convenio, dotado con más de 320.000 euros, contempla cuatro líneas de actuación: el Proyecto Huella, orientado a sensibilizar a los escolares sobre los problemas que afectan al oso y en el que participaron cerca de 2.500 alumnos, la mayor cifra hasta ahora; la instalación de sistemas de protección de cultivos y colmenas; la caracterización del hábitat ocupado por la población de osos; y el apoyo a la vigilancia y seguimiento de esta población a través de la Patrulla Oso, compuesta por tres personas que registraron en 2008 un total de 205 fichas de presencia de plantígrados.
En Pasaguero
Ello supone, «una vez más», un incremento del número de localizaciones respecto a años anteriores. La mayor parte de ellas se llevaron a cabo en los montes del término municipal de Pesaguero (49%), seguido de Vega de Liébana (25%), Hermandad de Campoo de Suso (12%) y Camaleño (10%).
Según el consejero, estos resultados permiten un «optimismo prudente» sobre la evolución y el futuro del oso pardo en Cantabria, y consideró que se están dando pasos en la buena dirección por lo que se logrará perpetuar la especie.
Eso sí, precisó que, para ello, es necesario que se siga trabajando en la línea de potenciar el desarrollo sostenible de las zonas rurales, mantener los usos tradicionales e invertir en actuaciones de conservación y recuperación de la biodiversidad.
En este sentido, Jesús Oria destacó que en el año 2008 se puso en marcha un novedoso estudio de caracterización, selección y mejora del hábitat en la población oriental, que estará concluido a finales de este año.

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