Este año celebramos el 125 aniversario del descubrimiento del aluminio

aluminio

Este año marca el aniversario de un descubrimiento que no sólo ha mejorado nuestras vidas, también tiene un papel eminente en el desarrollo del planeta. Un transporte más seguro y más eficiente en el consumo, edificios energéticamente eficientes, envases que se puedan reciclar de forma indefinida – todo esto ha sido posible con la ayuda de este descubrimiento realizado hace 125 años, que permitió la producción y el uso del aluminio a escala industrial.

El proceso de fusión para producir aluminio se descubrió casi de forma simultánea, aunque independientemente, en 1886 por Charles Martin Hall en Estados Unidos, y por Louis Héroult en Francia. Ambos disolvieron óxido de aluminio en criolita fundida y posteriormente extrajeron el aluminio mediante la electrólisis.

Actualmente, existen miles de productos que pueden hacerse más seguros, más ligeros, más energéticamente eficientes y completamente reciclables gracias al aluminio, desde coches, trenes o aviones hasta utensilios de cocina, envases y conductores eléctricos.

Casi el 75% de todo el aluminio jamás producido, unos 700 millones de toneladas, todavía está en uso, gracias a su largo ciclo de vida, de entre 10 y 20 años en el transporte y entre 50 y 80 años en la edificación, y también gracias a su excelente reciclabilidad. En aluminio puede ser reciclado de forma infinita sin pérdida de calidad, y tiene unas tasas de reciclaje impresionantes: más del 90% en el transporte y la construcción, y más del 55% en los envases; algunos países superan el 90% en el reciclaje de latas de bebidas. Además, el reciclaje del aluminio ahorra hasta un 95% de la energía utilizada para la producción primaria.

No hay otro material aparte del aluminio que combine las ventajas de ser ligero y fuerte, totalmente reciclable, resistente a la corrosión, completamente impermeable, y un excelente conductor de calor y electricidad. En los 125 años desde este descubrimiento, la gama de aplicaciones del aluminio ha crecido rápidamente, y seguirá contribuyendo al desarrollo sostenible y al aumento de la eficiencia energética en el mundo.

De la palabra latina «alumen» significando «alumbre», haciendo referencia a una sal doble de aluminio (sal usada como astringente y en tinturas). En 1807, Davy propuso el nombre «alumium» para el metal, aún no descubierto en ese momento; más tarde, se acordó cambiarlo a «aluminum», del cual deriva al nombre aluminio.
Obtención: Los antiguos romanos aplicaban la expresión alumen a toda sustancia de sabor astringente. En la Edad Media se dio el nombre de alumbre a la sal doble Al2(SO4)3 · K2SO4 · 24 H2O, obtenida del mineral alunita. Se sospechaba que esta sustancia y otras derivadas de ella, especialmente el óxido, denominado alúmina, contenían un elemento metálico desconocido. En 1825, Oersted preparó una amalgama de aluminio (metal disuelto en mercurio) haciendo reaccionar amalgama de potasio con cloruro de aluminio. Destilando el mercurio fuera del contacto del aire obtuvo un metal de aspecto parecido al estaño; era impuro, pues contenía una ligera proporción de mercurio. Wöhler, en 1827, mejorando el método de Oersted, obtuvo aluminio puro en forma de polvo fino: AlCl3 + 3 K = Al + 3 KCl

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