Exceso de iluminación genera perdida de biodiversidad

luces de noche

El exceso de iluminación en núcleos urbanos que se produce desde el siglo XX genera cada año la pérdida de miles de aves, reptiles o insectos y conlleva un gasto energético y un desembolso económico que podría reducirse con la instalación de nuevos dispositivos tecnológicos en el alumbrado.

Especies como los murciélagos o las rapaces nocturnas han modificado su comportamiento. Han cambiado las condiciones ambientales de la noche, como revela la proliferación de murciélagos en zonas urbanas «atraídos» por la concentración de polillas.

Especies que durante millones de años han evolucionado en entornos de oscuridad, a partir del siglo XX han visto alterados sus procesos fisiológicos ya que «cuando no se apaga la luz, estos organismos sufren».

Entre las especies más afectadas se incluyen los peces o los cefalópodos capturados de noche mediante el empleo de luces que provocan su desorientación; y las tortugas marinas que atraídas por la iluminación de las ciudades se dirigen hacia la costa en lugar de permanecer en el mar, lo que puede causar su muerte.

La luz tiene un «sobrecoste» en la biodiversidad puesto que, aunque existen pocos estudios al respecto, sabemos que apagándola se puede evitar la muerte de muchas especies.

La contaminación lumínica también afecta al cambio climático, dado que el consumo innecesario de energía contribuye a este fenómeno. Un ahorro energético supone de igual forma un ahorro económico.

Los avances tecnológicos para mitigar el exceso de iluminación se han basado hasta la fecha en el uso de lámparas LED, las «más eficaces» en la reducción de emisión de luz, y en la reorientación del alumbrado artificial de modo que solo alumbre en una dirección.

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