Geología y geólogos

Por: Rubén Esteban. Cuando hablamos de recursos geológicos, desde su concepción más tradicional, posiblemente lo primero que venga a nuestro pensamiento sean las materias primas minerales, las rocas y los áridos. Más tarde se fueron sumando los combustibles fósiles, las aguas subterráneas, la energía geotérmica y el patrimonio geológico, entre otros.

Pero en el siglo XXI la sociedad demanda a las geociencias nuevas contribuciones como son su aportación en la planificación y construcción de las obras civiles y edificación, su aplicación en la lucha contra el cambio climático y, sobre todo, en el estudio de los procesos geológicos activos como los deslizamientos, hundimientos, inundaciones, erosión o sismicidad.

Estos procesos suponen amenazas y causas de catástrofes naturales que pueden afectar a muchas vidas, bienes e infraestructuras. Además, la investigación y el desarrollo tecnológico de nuevos materiales y la gestión de residuos ofrecen oportunidades y fortalezas para la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.

Todos estos aspectos, cuya competencia como profesión regulada se encuentra en las ciencias geológicas y por extensión en los geólogos, implican que cuanto más y mejor conozca una comunidad autónoma su geodiversidad y potencie la I+D desde el punto de vista de las geociencias en toda su extensión, mayores y mejores serán sus beneficios sociales y económicos.

En el mismo sentido, desde diversos foros internacionales se ha puesto de manifiesto la importancia de que los gobiernos conozcan, administren e informen a la sociedad de las amenazas geológicas, identificando las zonas de mayor vulnerabilidad.

Como se dijo en el Foro Internacional de Consulta de 2007, en el siglo XXI, no se puede seguir usando a la naturaleza como disculpa, o acusarla de los desastres para eximir la responsabilidad de los técnicos, planificadores, tomadores de decisiones y administradores; porque gran parte de los posibles desastres son conocidos y están identificados.

Igualmente, la creciente importancia de las geociencias ha quedado patente en la reciente resolución del Parlamento Europeo relativa a la ‘Estrategia Europea sobre materias primas’, donde se potencia el conocimiento geológico de los territorios que conforman la Unión Europea.

Por tanto es fundamental impulsar las mejores herramientas disponibles de la técnica geológica a nivel regional pero sin olvidar la labor del geólogo en estos cometidos como son la necesidad de investigación en materias primas y nuevos materiales basándonos en un uso racional y sostenible de nuestros recursos y en el reciclaje de nuestros residuos.

Para poder responder a este llamamiento como lo están haciendo muchas de las regiones de Europa, debemos disponer de un grupo de geólogos capacitados para que, a través del ejercicio de su actividad profesional, puedan aportar a la ciudadanía la información necesaria así como desarrollar los proyectos geológicos que contribuyan a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

Con ello, se podrá disponer de un conocimiento exhaustivo del territorio y de su subsuelo para aplicarlo en beneficio del desarrollo económico, social y medioambiental de los ciudadanos. Algo, por otra parte, que puede ser de utilidad para todas las obras civiles, la gestión de los recursos de aguas subterráneas, la ordenación del territorio, la explotación y gestión de los recursos mineros y de hidrocarburos, los aprovechamientos energéticos, las nuevas tecnologías y materiales, la protección de los suelos, además de otras actuaciones como la prevención de fenómenos naturales y el estudio del cambio climático, entre otros, que son ejes del Programa Marco de I+D de la Unión Europea.

Nuestra vida está amarrada al planeta Tierra. Cuando se conoce y se sabe cómo se comporta, tenemos no sólo opciones de aprovechar sus recursos sino también de protegernos frente a sus procesos así como avanzar en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y en la protección de nuestro patrimonio. Así que no culpemos a la naturaleza de los accidentes o desastres naturales cuando realmente se dispone del conocimiento de gran parte de los procesos que generan esas amenazas.

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