¿Has soñado que te caes al vacío? Estas son las razones

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Estás soñando con una playa, al atardecer, paseas por la orilla mientras te bebes un refresco, con la brisa del mar, los pájaros volando, los niños jugando, y de repente, sin ninguna explicación, sucede: caes al vacío. Supuestamente estás dormido, pero sientes una adrenalina inexplicable. Pero antes de caer del todo, te despiertas de un salto. Entonces te das cuenta de que solo era un sueño, y de que ni siquiera te has movido de la cama.

Hablemos primero de esa experiencia tan común: la de soñar que nos caemos de la cama. Si haces un pequeño esfuerzo de memoria, te darás cuenta de que este fenómeno se da sobre todo en los primeros instantes del sueño, a los pocos minutos de cerrar los ojos e incluso cuando nos quedamos dormidos en el sofá. Sin saber cómo, experimentamos de improviso una sensación extraña, como si estuviésemos a punto de volcar, de caer.

Se trata de un fenómeno que sucede a los pocos minutos de quedarnos dormidos, y aunque es un breve instante, sentimos una caída tan real que nos asustamos.

¿Por qué sucede? Expertos de la Unidad del Sueño del Hospital de Madrid explican que se debe a una descomposición entre los impulsos del sistema vestibular, que mantiene el equilibrio del cuerpo, y el sistema cinestético, que percibe parte del movimiento y la posición del cuerpo.

Por tanto, si nos metemos en la cama estresados o inquietos, a pesar de estar dormidos, el cerebro sigue trabajando, lo que provoca la descomposición en una falsa caída al vacío. Además, el tipo de caída que sufrimos está directamente relacionada con el grado de angustia.

Por si fuera poco, en esa caída al vacío el cerebro también nos prepara ante la idea de sentir el dolor, aumentando así el nivel de adrenalina de un modo tan intenso que acabamos despertando sobresaltados. De un “salto”.

Este fenómeno también está relacionado con la “parálisis hipagógica”, o más conocida como la parálisis del sueño. Nuestro cerebro nos da una alarma neurológica de peligro real, incluso muchos de nuestros sentidos se activan: oído, vista… y sin embargo, somos incapaces de reaccionar. Nuestro cuerpo sigue relajado mientras el cerebro es todo un carrusel de emociones y pánico.

Y entonces ¿qué debemos hacer para no sufrir estas experiencias?, ¿para conciliar un sueño tranquilo en el cual, no nos despeñemos, por ejemplo, por un barranco? Sencillamente, separa las preocupaciones diarias en cuanto llegues a casa, en especial cuando llegue el momento de ir a la cama. Recuerda que lo ideal es cenar dos horas antes de ir a dormir, algo ligero y que le de tiempo al estómago de digerir con tranquilidad. Toma una ducha caliente y recuerda también apagar el ordenador y dejar a un lado el móvil una hora antes de acostarte. Este tipo de ondas presentes en los aparatos electrónicos tienden a estimular muchísimo nuestro cerebro impidiendo un sueño tranquilo.

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