Japón inicia su «tradicional» matanza anual de delfines

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El primero de septiembre no sólo comenzó el final de otro verano en el hemisferio norte, sino también inició la nueva y cruel temporada de caza en Taiji, Japón. La batida de caza de delfines en Taiji se extenderá hasta abril o más allá.

En Whale and Dolphin Conservation Society (WDCS) ya están preparados para realizar informes desde el terreno, a la vez que intentan reflexionar sobre la complejidad de este asunto y, en última instancia, esforzarse para detener esta brutal cacería. La cacería de delfines es un brutal recordatorio de que tenemos un largo camino que recorrer para garantizar un futuro seguro para todos los cetáceos.

Esta práctica consiste en el devastadoramente cruel acorralamiento de los delfines en el mar llevándolos a los límites de una cala en Taiji. Aquí se matan por su carne o mantienen vivos para la venta a parques marinos y acuarios de todo el mundo. Las cuotas anuales del gobierno para estas cacerías dirigidas llegan a miles, donde pequeñas ballenas y delfines de varias especies como delfines mulares, delfines rayados, delfines moteados, falsas orcas y ballenas piloto de aleta, se acorralan y matan. Algunos son capturados con vida para la industria del cautiverio.

Aunque Taiji es actualmente el principal bastión de la caza de delfines en Japón, también existe la posibilidad de que el pueblo de Futo reinicie de nuevo su campaña de caza. Futo todavía mantiene su cuota de cerca de 400 delfines y se permitiría el ejercicio de la caza. La caza del último ejemplar se llevó a cabo en 2004, cuando 14 delfines nariz de botella fueron vendidos a los acuarios, cinco fueron muertos con fines de investigación y distribuidos para el consumo local y un delfín fue puesto en libertad después de colocarle transmisores. Al menos cinco delfines murieron de shock. Además, las fuentes indican que todavía está pendiente la autorización que permitiría obtener orcas para los acuarios durante la cacería.

Hablar de la comida que comemos, la ropa que vestimos, los coches que utilizamos o el calzado con el que andamos, en el fondo es desagradable. Desagradable porque tras una cubierta de felicidad y buen sabor en estos asuntos nos encontramos cara a cara con la realidad del mundo, y vemos muchas de las crueldades que se comenten a diario por todo el planeta a nivel de producción para que nosotros disfrutemos de un placentero día a día en una confortable comodidad hogareña. A todo esto hay que sumar un importante factor cultural que determina muchas de las formas en las que se hacen las cosas.

Centrándonos en el ámbito del espectáculo y la comida nos encontramos con ‘The Cove’, un recomendado documental sobre la captura y posterior utilización de los delfines en Japón. Hecho que a priori espantará a muchos de la pantalla del salón, por no querer sentarse a ver las penas del mundo, pero que merece una sorprendente y grata oportunidad. No todo es felicidad tras la sonrisa de un delfín haciendo acrobacias en el delfinario, ni toda la carne de ballena que se come es realmente de ballena. Son sólo algunos de los temas que trata ‘The Cove‘.

Ganador del Oscar al Mejor Documental en esta última edición de 2010, ‘The Cove’ comienza introduciendo que nos relaciona con el animal más inteligente, el que supuestamente más se asemeja a nosotros. La historia está guiada por Richard O´Barry, un adiestrador de delfines que fue uno de los impulsores de los espectáculos de acrobacias en los delfinarios y el adiestrador de Flipper. La muerte de un delfín en sus propios brazos fue un hecho le traumatizó de tal manera que se alejó de los delfinarios totalmente para comenzar a luchar por cambiar la verdadera realidad de los delfines capturados en el mundo.

Por cultura, en Japón se comercializa carne de ballena y de delfín, siendo esta última una de las más peligrosas por su alta concentración de mercurio, produciendo un importante riesgo tóxico para la salud. Las autoridades competentes japonesas han llegado incluso a permitir el suministro de carne de delfín en las comidas infantiles de los colegios y se ha llegado a vender carne de delfin etiquetada como si fuese de ballena en supermercados, manteniendo la tóxica concentración de mercurio en la carne. No obstante, no voy a criticar si me parece bien o me parece mal que los japoneses coman delfines o ballenas, creo que es una cuestión cultural. Probablemente ellos no entiendan que en España se comen las orejas del cerdo, entre otras partes más desagradables.

La crítica real es a la cruel forma de matanza que se practica en esa cala de Taiji por una mafia local, el permitir su consumo conociendo su toxicidad sin informar de ella a la población y el corrupto tráfico de delfines para acrobacias en delfinarios, en el que el único intermediario es el dinero. Sin embargo, Hirotaka Akamatsu, antiguo Ministro de Agricultura y Pesca de Japón, interpreta dicha crítica como que “es reprochable que esta película esté hecha como un mensaje de que los brutales japoneses están matando lindos delfines”. Y no es una cuestión estética.

Vídeo en Youtube: La matanza de delfines en Taiji, Japón. Vídeo del documental The Cove. Una masacre de delfines en Taiji, Japón. Más de 23.000 delfines son asesinados cada año. Una masacre apoyada por el gobierno japonés.

Vídeo en Youtube: Masacre de delfines en Japón. Asesinato masivo tradicional japonés. Imágenes de «The Cove». Hechas por cámaras ocultas. Un verdadero baño de sangre de delfines en Japón.

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Via: Vistaalmar

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