La corrupción va por un nuevo nicho: el mercado del CO2

Entre los asuntos que se discuten en la ciudad polaca de Poznan, donde el lunes comenzó la 14 Conferencia de la ONU sobre el Clima, figura el “mercado del carbono” y la emisión de una nueva moneda, “el derecho de cada país a emitir CO2”. En dinero corriente esta repartición de cuotas equivaldrá a unos 500 mil millones de euros en 2020, según explicó el ministro francés de Ecología, Jean-Louis Borloo.

El tema de las cuotas por países fue abordado en noviembre en Atenas, en la 13 Conferencia Internacional contra la Corrupción, en cuya declaración final se habló de que la lucha contra el deterioro planetario —visto como “el mayor problema de gobernabilidad al que se haya enfrentado hasta ahora el mundo”— “abre un nuevo terreno a la corrupción” en “todas las etapas del proceso”.

Según el vespertino Le Monde (“Cinco temas que las discusiones sobre las emisiones de gases invernadero no podrán ignorar”, 2 de diciembre), el tema de la corrupción fue evocado entre bastidores por los delegados en relación especialmente con la prevención de la deforestación de bosques y el mercado del gas carbono. En el centro del debate está el Mecanismo de Desarrollo Propio (MDP), considerado la piedra angular del mercado internacional del CO2, el cual permite por ejemplo a una empresa que realiza un proyecto no contaminante con gases de efecto invernadero (GEI) en un país del Sur, beneficiarse con créditos que ella podrá revender ante los países del Norte rico. Según la ONU, el MDP representó un mercado de unos 10 mil millones de euros en 2007, para más de mil proyectos aceptados por su oficina ejecutiva en Bonn, sede de la Convención sobre el Cambio Climático. Una primera crítica habla de las ganancias injustificadas permitidas a empresas que usan un gas altamente contaminante, el HFC-23. La otra aborda los procesos para examinar los proyectos: a falta de personal, el consejo del MDP no puede verificar lo que dicen los interesados en cuanto a si están contaminando, y debe basar su dictamen en los auditores que evalúan los proyectos. Y las auditorías son pagadas por los interesados…

Para los científicos franceses del Grupo de Expertos Intergubernamentales sobre la Evolución del Clima, GIEC, el buen funcionamiento del mecanismo es la primera condición de la credibilidad de estos acuerdos, resistidos, como afirma Le Monde, por países como Polonia cuyas centrales eléctricas funcionan a carbón, y por las mismas firmas industriales y de electricidad obligadas a respetar las cuotas de emisión de GEI so pena de tener que comprar los créditos a otras.

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