La era del Ecozoico: progreso no es un PIB cada vez mayor

El conocido teólogo Leonardo Boff nos sigue instruyendo y alertando respecto al cambio climático. Una postura firme, muy documentada, actual, que debemos valorar en toda su dimensión. A continuación un analisis de sus ultimas reflexiones.

Las grandes crisis conllevan grandes decisiones. Hay decisiones que significan vida o muerte para ciertas sociedades, instituciones o personas. La situación actual es la de un enfermo al cual el médico le dice: O controla usted sus altas tasas de colesterol y su presión o tendrá que enfrentarse a lo peor. Usted elige.

La humanidad como un todo tiene fiebre y está enferma; debe decidir: o continuar con su ritmo alucinado de producción y consumo, garantizando siempre el crecimiento del PIB nacional y mundial, ritmo altamente hostil a la vida, o enfrentarse dentro de poco a las reacciones del sistema-Tierra que ya ha dado claras señales de estrés global. No tememos un cataclismo nuclear, no imposible pero sí improbable, que significaría el fin de la especie humana.
Recelamos, eso sí, como muchos científicos advierten, de un cambio repentino, abrupto y drástico del clima que diezmaría rápidamente muchísimas especies y pondría en grave peligro nuestra civilización.
La visión del mundo imperante, mecanicista, utilitarista, antropocéntrica y sin respeto por la Madre Tierra y por los límites de sus ecosistemas sólo puede llevar a un impasse peligroso: destruir las condiciones ecológicas que nos permiten mantener nuestra civilización y la vida humana en este esplendoroso Planeta.

Pero como toda realidad tiene dos caras, veamos el lado prometedor de la crisis actual: el nacimiento de una nueva era, el ecozoico. Esta expresión fue sugerida por uno de los más importantes astrofísicos de la actualidad, Brian Swimme, director del Centro para la Historia del Universo del Instituto de Estudios Integrales de California.

¿Qué significa la Era del Ecozoico? Significa colocar lo ecológico como la realidad central a partir de la cual se organizan las demás actividades humanas, principalmente la económica, de tal manera que se preserve el capital natural y se atiendan las necesidades de toda la comunidad de vida, presente y futura. De esto resulta un equilibrio en nuestras relaciones con la naturaleza y la sociedad en el sentido de la sinergia y de la mutua pertenencia dejando abierto el camino hacia adelante.

Vivimos bajo el mito del progreso. Pero éste se entendía de forma distorsionada, como control humano sobre el mundo no-humano para tener un PIB cada vez mayor. La forma correcta es entender el progreso en sintonía con la naturaleza y medirlo por el funcionamiento integral de la comunidad terrestre. El Producto Interior Bruto no puede ser hecho a costa del Producto Terrestre Bruto. Aqui está nuestro pecado original.

Olvidamos que estamos dentro de un proceso único y universal –la cosmogénesis– diverso, complejo y ascendente. De las energías primordiales llegamos a la materia, de la materia a la vida, de la vida a la conciencia y de la conciencia a la mundialización. El ser humano es la parte consciente e inteligente de este proceso. Es un evento ocurrido en el universo, en nuestra galaxia, en nuestro sistema solar, en nuestro Planeta y en nuestros días.

La premisa central del ecozoico es entender el universo como conjunto de las redes de relaciones de todos con todos: nosotros los humanos somos esencialmente seres de intrincadísimas relaciones. Y entender la Tierra como un superorganismo vivo que se autorregula y continuamente se renueva. Dada la embestida productivista y consumista de los humanos, este organismo ha quedado enfermo e incapaz de «digerir» todos los elementos tóxicos que hemos producido en los últimos siglos. Por ser un organismo, no puede sobrevivir de forma fragmentada sino integral. Nuestro desafío actual es mantener la integridad y la vitalidad de la Tierra. El bienestar de la Tierra es nuestro bienestar.

El objetivo inmediato del ecozoico no es simplemente disminuir la devastación en curso, sino alterar el estado de conciencia responsable de esta devastación. Cuando surgió el cenozoico (nuestra era, hace 66 millones de años) el ser humano no tuvo ninguna influencia en él. Ahora, en el ecozoico, muchas cosas pasan por causa de nuestras decisiones: si preservamos una especie o un ecosistema o los condenamos a la desaparición. Nosotros copilotamos el proceso evolutivo.

En términos positivos, lo que la era del ecozoico pretende a fin de cuentas es alinear las actividades humanas con las otras fuerzas operantes en todo el Planeta y en el Universo, para que se alcance un equilibrio creativo y podamos así garantizar un futuro común. Esto implica otro modo de imaginar, de producir, de consumir y de dar significado a nuestro paso por este mundo. Ese significado no nos viene de la economía sino del sentimiento de lo sagrado ante el misterio del universo y de nuestra propia existencia. Esto es la espiritualidad.

Cada vez más personas se están incorporando a la era del ecozoico. Ella, como se deduce, está llena de promesas. Nos abre una ventana hacia un futuro de vida y de alegría. Necesitamos hacer una convocatoria general para que se generalice en todos los ámbitos y se plasme la nueva conciencia.

¿Que es lo que está en juego con la cuestión climática? Están en juego dos prácticas con relación a la Tierra y a sus recursos limitados, que fundan dos eras de nuestra historia: la tecnozoica y la ecozoica.

En la tecnozoica se utiliza un potente instrumento, inventado en los últimos siglos, la tecnociencia, con la cual se explotan de forma sistemática y cada vez con más rapidez todos los recursos, especialmente en beneficio de las minorías mundiales, dejando al margen a gran parte de la humanidad. Prácticamente toda la Tierra ha sido ocupada y explotada. Ha quedado saturada de toxinas, elementos químicos y gases de efecto invernadero hasta el punto de perder su capacidad de metabolizarlos. El síntoma más claro de esta incapacidad suya es la fiebre que se ha hecho presente en el Planeta.

En la ecozoica se considera a la Tierra dentro del proceso evolutivo. Desde hace más de 13,7 mil millones de años el universo existe y está en expansión, empujado por la insondable energía de fondo y por las cuatro interacciones que sostienen y alimentan cada cosa. Es un proceso unitario, diverso y complejo que produjo las grandes estrellas rojas, las galaxias, nuestro Sol, los planetas y nuestra Tierra. Generó también las primeras células vivas, los organismos multicelulares, la proliferación de la fauna y de la flora, la autoconciencia humana por la cual nos sentimos parte del Todo y responsables del Planeta. Todo este proceso envuelve a la Tierra hasta el momento actual. Respetado en su dinámica, permite a la Tierra mantener su vitalidad y su equilibrio.

El futuro se juega entre quienes están comprometidos con la era tecnozoica con los riesgos que encierra y quienes, asumiendo la ecozoica, luchan para mantener los ritmos de la Tierra, producen y consumen dentro de sus límites y ponen su interés principal en perpetuarse y en el bienestar humano y de la comunidad terrestre.

Si no damos este paso difícilmente escaparemos del abismo que espera delante de nosotros.

1 comentario en “La era del Ecozoico: progreso no es un PIB cada vez mayor”

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