La matriz energética

Diferentes estudios internacionales coinciden en que uno de los grandes desafíos del siglo XXI es la necesidad de la de-construcción y re-construcción de una nueva Matriz Energética. Pensar y actuar desde hoy nos permitiría conocer y superar los errores que nos llevaron a esta realidad, poder controlar variables hacia futuro, reducir los espacios de incertidumbre y anticipar el diseño y la construcción de los escenarios energéticos futuros.

Ideas de un texto del siglo XIX me ayudan a pensar los desafíos que se pueden ver en el futuro próximo del siglo XXI. Comparto con ustedes la idea: «Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen con libertad, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado».
Uno de los grandes procesos que se encuentran en la agenda de los Estados a nivel internacional desde hace más de una década, y que siempre tuvo un peso importante en el sistema internacional, es la re-estructuración de lo que se denomina “Matriz Energética”, es decir, la construcción de un conjunto de recursos-insumos energéticos que permitan hacer frente a las necesidades y demandas de los diferentes actores para sostener su dinámica social.

A nivel mundial, tanto el modelo de desarrollo económico e industrial como el crecimiento poblacional y los niveles de consumo, junto con el deterioro mendioambiental y el cambio climático, hacen que la matriz energética cuyo eje hoy son los hidrocarburos, sea insostenible como recurso energético para el modelo de desarrollo vigente e in-sustentable para coordinar un equilibrio armónico entre Sociedad-Medioambiente-Mercados.

Este es el Desafío S XXI: consolidar en el mediano plazo el alcance de una transición desde una matriz energética dependiente de hidrocarburos hacia una matriz energética diversificada, que tenga como eje las diferentes Energías Alternativas. Este desafío impone la necesidad de transformar el pensamiento en proyecto, de brindar más seguridad a una realidad que cada día incrementa su incertidumbre en conceptos energéticos donde se intenta dar soluciones simples, unívocas y estáticas, a una temática compleja, múltiple y dinámica.

Es interesante pensar los diferentes escenarios posibles y deseables, sumar a esto estrategias, acciones conjuntas, coordinadas y sinérgicas para poder superar el desafío que se impone como una necesidad. Contamos con dos grandes ventajas desde el inicio: conocer los errores que nos llevaron a esta situación y, a partir de esto, poder controlar variables hacia futuro que nos permitan reducir los espacios de incertidumbre y anticiparnos a los hechos.

La nueva Matriz Energética requiere de tres características centrales: eficacia (su objetivo es lograr proveer de energía a la totalidad de la demanda), eficiencia (cumplir su objetivo optimizando recursos) y equidad (en su generación, acceso y distribución). Además de ser eficaz, eficiente y equitativa, una Matriz Energética pensada para el Siglo XXI debería superar cuatro obstáculos que actualmente se encuentran presentes en los recursos energéticos: concentración, dependencia, contaminación y agotamiento. Es decir, necesitamos pensar una Matriz Descentralizada de zonas geográficas específicas, diversificada en diferentes recursos y tipos de energía, limpia de contaminación para establecer un equilibrio entre Medioambiente y Sociedad; y finalmente, renovable para su proyección, regeneración y durabilidad en el tiempo.

Para que sea posible empezar esta transición hacia una matriz eficaz, eficiente, equitativa, desconcentrada, diversificada, limpia y renovable se necesitan tres ejes para su viabilidad: conocimiento, tecnología y políticas de estado.

¿Por qué conocimiento? Porque posibilita generar investigaciones y visiones estratégicas en torno a las Energías Alternativas, y porque genera proyectos a futuros que permiten abrir nuevas perspectivas y mejorar las actuales.

¿Por qué tecnologías? Porque para lograr un diseño y una apropiación de los recursos existentes y de aquellos a generar es indispensable contar con los instrumentos y herramientas estratégicas que generan las tecnologías.

¿Por qué políticas de estado? Porque son imprescindibles para sostener el proyecto en el tiempo, para lograr una acción sinérgica entre agentes económicos, gobiernos y ciudadanía, para lograr el desarrollo de políticas que auspicien diferentes energías alternativas, para potenciar un rol activo del estado en la coordinación de las reglas y procedimientos futuros. Porque sin una acción protagónica del estado en el desarrollo energético, el futuro va a copiar las características de juego actuales y habría una reproducción de la concentración y asimetrías que rigen el actual Mercado Energético.

Aunque desde hace décadas los estados europeos plantearon la necesidad de diversificar su Matriz Energética, el debate y los proyectos sobre Energías Alternativas se encuentran en una perspectiva sesgada y una lógica binaria, es decir, “biocombustible vs alimentos”, o “si o no a la Energía Atómica”. Consideramos que las perspectivas son mucho más amplias y las lógicas mucho más complejas. De hecho, es una realidad que los hidrocarburos son, y al menos en los próximos 20 años continuarán siendo, el eje de la Matriz Energética, la pregunta es qué vamos a hacer en el 2030. Es necesario comenzar a trabajar desde ahora para prever y prevenir los escenarios de crisis futuras, y trabajar para que este cambio sea una oportunidad de desarrollo económico sustentable y equilibrio socio-ambiental.

El universo de las Energías Alternativas es multifacético, dinámico y de una gran diversidad. Dentro de este conjunto de energías encontramos: biocombustibles (Biodiesel, Bioetanol, Biopropanol, Biotutanol), energía eólica, energía solar, energía hidraúlica, energía mareomotriz, energía geotérmica. Pensar en forma conjunta e integrada el desarrollo de cada una de estas energías para la constitución de una nueva Matriz Energética es un desafío que se vuelve impostergable a pocos años de comenzar este siglo.

Podemos desde Argentina comenzar un proceso de transición hacia un Nuevo Modelo Energético, teniendo en perspectiva su complejidad y los intereses e influencias de los actores involucrados. Existen esfuerzos aislados que es necesario articular y potenciar en un proyecto conjunto. Podemos superar este desafío, tenemos los recursos, el conocimiento y la capacidad, tanto a nivel nacional como regional. Podemos consolidar la capacidad institucional y organizacional para volver el proyecto realidad. Podemos. ¿Podemos?

1 comentario en “La matriz energética”

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