Ley de Derechos de la Madre Tierra

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Por: César Daniel González. Ante la necesidad imperiosa de explicarnos la complejidad, maravilla y misterio de la vida, la especie humana ha atribuido características de lo conocido a lo desconocido, como por ejemplo, las mujeres son las únicas capaces de dar vida y juega un papel primordial como proveedoras y protectoras de sus crías, para asegurar la descendencia de los genes del clan en la Tierra. Por ello, la mujer simboliza la maternidad y la fertilidad.

A partir de ello, la Tierra, percibida como el ser dador de vida, capaz de concebir y alimentar a sus hijos, fue concebida por los pueblos ancestrales como un ser femenino a la que llamaron Madre Tierra, porque es capaz de brindar el regalo de la vida a la humanidad entera a través de la fertilidad del suelo; pero que también, como toda buena madre, es capaz de aplicar castigos a nuestros excesos en forma de tormentas, terremotos, huracanes, tornados, tsunamis, inundaciones y todos los fenómenos meteorológicos que acarrean destrucción y muerte.

Por ello, cuando la humanidad en la segunda mitad del Siglo XX comenzó a percibir e investigar los efectos secundarios del desarrollo industrial , convocó a través de la Organización de las Naciones Unidas a una serie de reuniones con representación internacional , que señalaron que el impacto negativo del hombre en la Tierra a través de sus procesos de desarrollo industrializados, si bien éstos contribuían innegablemente al bienestar de la humanidad, también contaminaban y transformaban el ambiente de manera negativa.

La Organización de las Naciones Unidas preparó en 1992 una reunión para comprometer a las naciones a buscar la forma de satisfacer las demandas de las generaciones presentes sin afectar la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras, a la que se conoce como La Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, Brasil; cuyo tema principal fue la puesta en marcha del concepto acuñado en 1987 como Desarrollo Sostenible, y que es una de las reuniones internacionales que han contribuido significativamente a la orientación del camino para que la humanidad pueda transitar a una nueva era en su relación con la naturaleza a través de ese concepto.

En el marco de este evento se cristalizó una petición de la comunidad internacional formulada desde 1987, cuando la Comisión Mundial para el Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas hizo un llamado a la comunidad internacional para la elaboración de una carta que contuviera los principios fundamentales para el desarrollo sostenible. Para ello se formó la Comisión de la Carta de la Tierra en 1997, para supervisar el proyecto, que si bien reconoce la importancia de conservar y respetar a la tierra ya no le da un atributo materno

Sin embargo, revirtiendo esa idea, el 21 de diciembre de 2010, por una iniciativa de Evo Morales Ayma, Presidente Constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, se aprobó la Ley de Derechos de la Madre Tierra, en lo que constituye la primer propuesta legislativa formal que da un estatus de sujeto al planeta, que hasta ahora había sido legalmente considerado como un objeto, si bien la ciencia no ha sido capaz de comprobar la hipótesis de que es, en efecto, un ser vivo con conciencia propia , a pesar de que los pueblos ancestrales de América y de otras partes del mundo siempre la han percibido como tal.

En esta ocasión presentaremos los primeros capítulos de dicha Ley de los Derechos de la Madre Tierra:

CAPÍTULO I

Artículo 1.

La presente ley tiene por objeto reconocer los derechos de la Madre Tierra, así como las obligaciones y deberes del Estado Plurinacional y de la sociedad para garantizar el respeto de estos derechos.

Artículo 2.

Los principios de obligatorio cumplimiento, que rigen la presente ley son:

1.Armonía. Las actividades humanas, en el marco de la pluralidad y la diversidad, deben lograr equilibrios dinámicos con los ciclos y procesos inherentes a la Madre Tierra.

2.Bien Colectivo: El interés de la sociedad, en el marco de los derechos de la Madre Tierra, prevalecen en toda actividad humana y por sobre cualquier derecho adquirido.

3.Garantía de regeneración de la Madre Tierra. El Estado en sus diferentes niveles y la sociedad, en armonía con el interés común, deben garantizar las condiciones necesarias para que los diversos sistemas de vida de la Madre Tierra puedan absorber, daños, adaptarse a las perturbaciones, y regenerarse sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, reconociendo que los sistemas de vida tienen límites en su capacidad de regenerarse, y que la humanidad tienen límites en su capacidad de revertir sus acciones.

4.Respeto y defensa de los Derechos de la Madre Tierra. El Estado y cualquier persona individual o colectiva respetan, protegen y garantizan los derechos de la Madre Tierra para el vivir bien de las generaciones actuales y las futuras.

5.No mercantilización. Por el que no pueden ser mercantilizados los sistemas de vida, ni los procesos que sustentan, ni formar parte del patrimonio privado de nadie.

6.Interculturalidad. El ejercicio de los derechos de la Madre Tierra requiere del reconocimiento, recuperación, respeto, protección, y dialogo de la diversidad de sentires, valores, saberes, conocimientos, prácticas, habilidades, trascendencias, transformaciones, ciencias, tecnologías y normas, de todas las culturas del mundo que buscan un convivir en armonía con la naturaleza.

13 comentarios en “Ley de Derechos de la Madre Tierra”

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