Lo decía mi abuela. Lo confirma la ciencia. Vivir cerca de espacios verdes alarga la vida

Si tienes la fortuna de vivir cerca de un espacio verde, la presencia de naturaleza reduce tu riesgo de padecer un accidente cerebrovascular. Son los datos de una nueva investigación que ha visto la luz en la revista Enviroment International. En concreto, la cercanía de vegetación rebaja un 16% el peligro de tener un derrame cerebral. 

Para el análisis, se contabilizaron como espacios verdes aquellos situados a 300 metros de la vivienda.  Se utilizaron datos del sistema público de salud que cubre a más de 3,5 millones de adultos en Cataluña durante 2016 y 2017.

Aunque el estudio es observacional y no puede establecer que las zonas verdes sean causa directa de menor riesgo cerebrovascular, sí muestra la importancia de los condicionantes ambientales en la salud. 

Además de la vegetación cercana, los investigadores también analizaron la presencia de partículas contaminantes: dióxido de nitrógeno (NO2), partículas de menos de 2,5 micrones (PM2,5) y partículas de hollín, todas ellas vinculadas en informes previos a mayor riesgo de derrames y otros accidentes cerebrales.

El análisis mostró que por cada aumento de 10 microgramos de NO2 por metro cúbico, el riesgo aumenta en un 4%. La principal causa de este contaminante es el tráfico.

Se trata de uno de los estudios más completos que relacionan la observación de la vegetación cercana y la calidad del aire. Cabe destacar además el gran tamaño de la muestra. Las asociaciones se mantuvieron incluso tras ajustar por factores socioeconómicos, edad y hábitos como el tabaquismo. 

Vivir cerca de un espacio verde, todo ventajas

No es la primera investigación que señala las virtudes y beneficios de vivir cerca de un espacio verde: otros estudios han destacado que ayuda a controlar el peso, reduce el riesgo de síndrome metabólico, aumenta la esperanza de vida y mejora la salud mental. 

Otro informe llevado a cabo con 30.000 niños canadienses destaca que los menores en zonas verdes tienen más concentración, atención, desarrollo emocional y mejores habilidades sociales. En la revista The Lancet concluyen que por cada aumento del 2% en la vegetación a 500 metros de la vivienda se reduce un 4% su riesgo de muerte prematura.

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