Los virus en lugar de enfermarnos podrian ser aliados para el futuro de la humanidad

Las investigaciones de Angela Belcher ya han producido células solares eficientes y baterías poderosas, que ella espera que algún día puedan alimentar a su auto. Y todo con ayuda de la naturaleza, según una nota de BBC Mundo.

También creó una forma más ecológica y barata de producir plástico y un método que potencialmente ayudaría a inspeccionar con más profundidad tumores ocultos en pecho y abdomen. Y este verano, su laboratorio inició un proyecto de purificación de agua.

Belcher está lejos de ser la única científica que intenta solucionar problemas importantes con ayuda de la naturaleza. Ya existen pegamentos basados en los pies de las salamandras, robots que imitan a insectos y otros ejemplos.
Lo distintivo del trabajo de esta investigadora, dicen sus compañeros, reside en su uso de la biología para sintetizar nuevas sustancias para una gran variedad de usos con el fin de desarrollar un método completamente novedoso de producir materiales.

«Sus métodos de dirigir y ensamblar los materiales creo que son únicos», afirma Yet-Ming Chiang, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) que colabora con Belcher en su investigación sobre baterías.

La naturaleza hizo un trabajo maravilloso creando materiales que se alimentan y se generan con sustancias abundantes y no tóxicas. Pero le llevó mucho tiempo llegar a ser buena en esto.

La enorme explosión de biodiversidad empezó hace 500 millones de años, en el periodo Cambriano, y tardó 50 millones de años en desarrollarse.

Belcher bromea sobre esto y apunta que es difícil convencer a los financiadores y estudiantes que se comprometan con un proyecto de 50 millones de años.

La estudiosa puede ser una persona divertida, sobre todo en sus discursos, aunque hay que estar muy atento a lo que dice para darse cuenta de que está haciendo un chiste.No avisa que está bromeando y ni siquiera hace una mueca con una leve sonrisa. En realidad, sus bromas son tan sutiles que parece que las hace para comprobar que la están escuchando.Una de las cosas de las que más le gusta hablar en sus conferencias es de las tablas periódicas de los elementos, como las que regala cada año a los recién llegados al MIT. El año pasado le dio una al presidente de Estados Unidos, Barack Obama. «Me prometió mirarla periódicamente».Entre otras cosas, el laboratorio de Belcher ya produjo baterías siguiendo su teoría.La tabla periódica es más que un elemento de atrezo para la profesora Belcher. También es su musa. Los genes del abulón codifican proteínas que extraen calcio y carbono del mar. Las diatomeas, una clase de fitoplancton, hacen lo mismo con el silicio para construir sus «casas» de vidrio.En estos momentos, Belcher está en el proceso de juntar virus con diferentes elementos de la tabla periódica para ver qué resultados obtiene.

En lugar de esperar unos 50 millones de años, la científica está llevando al cabo 1,000 millones de experimentos simultáneos para acelerar el proceso evolutivo.

Comienza con 1,000 millones de virus, inocuos para todo excepto para las bacterias, que han sido genéticamente alterados para que cada uno de ellos cree proteínas ligeramente diferentes.Los virus son luego mezclados con los elementos que ella elige de la tabla periódica. Cerca de 100 se enlazarán con los elementos de la manera en que desea.

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