No te dejes engañar!. Aprende a reconocer un producto verde

1_consumidor-diarioecologia.jpg

Greenwash o greenwashing es un término que está tomando mucha popularidad y es usado para describir la práctica de ciertas compañías, al darle un giro a la presentación de sus productos y/o servicios para hacerlos ver como respetuosos del medio ambiente. No obstante, este giro es meramente de forma y no de fondo por lo que se convierte en un uso engañoso de la comercialización verde.

El greenwashing es una grave amenaza para la transición hacia productos y empresas sostenibles, pero también es un síntoma de que la sociedad demanda cada vez más productos verdes.

Como usuarios, podemos escoger el producto más transparente que dé mejor información. No hay que dejar de usar productos verdes pero sí ser exigentes, y que no nos tomen por tontos. Informándonos sobre que es sostenible y qué no tendremos el poder de combatir esta práctica.

¿Cómo saber sí un producto es verde de verdad o está haciendo publicidad verde engañosa? Los siete formas de detectar un producto verde  son una excelente guía para distinguir entre el greenwashing y el marketing legítimo.

1. Cuando se afirma que un producto es “verde” basándose en una serie limitada de atributos. El papel por ejemplo, no es verde solo porque venga de bosques manejados de forma sostenible. Hay otros factores del proceso de fabricación que que pueden ser igual o más importantes, como las emisiones o la contaminación que causa.

2. Cuando se hacen afirmaciones que no pueden ser comprobados o no están certificados por una autoridad independiente. Un ejemplo común son los productos que afirman contener cierto porcentaje de material reciclado sin que se pueda comprobar la veracidad de esa afirmación.

3. Cuando se hace una afirmación que es muy general y poco concreto se comete este pecado. Ejemplos típicos son “natural” o “bueno para el medioambiente”. Hay sustancias naturales que son tóxicos, pero el consumidor lo entenderá como una afirmación de la seguridad del producto.

4. Algunos fabricantes exhiben sellos o logotipos con la intención de aparentar que hay una certificación independiente de las bondades del producto. A menudo estos sellos son simples diseños de la empresa, son de organismos controladas por la industria o si son independientes pero se usan de manera que el comprador piensa que hay una auditoria externa acerca de las políticas medioambientales. Hay numerosos ejemplos de logos con aspecto de certificaciones llenas de palabras verdes como “Eco”, “amigo de la tierra”, etc.
Un problema que está dando mucho de qué hablar es el uso del logotipo de WWF, que lleva al consumidor a pensar que ese producto se ha hecho con criterios ecológicos y está avalado por una prestigiosa ONG. Sin embargo lo único que significa es que la empresa ha donado alguna cantidad de dinero.

5. A veces se hacen afirmaciones que son irrelevantes porque no distinguen al producto de la competencia. Un ejemplo son afirmaciones como “libre de CFC” cuando es una sustancia que lleva años prohibido, o jactarse de tener un porcentaje de contenido reciclado que es típico de la industria.

6. Se hacen afirmaciones que si bien son ciertas dentro de un tipo de producto dado, distraen la atención de los efectos negativos de esa categoría de productos. Por ejemplo, vehículos de combustión más eficientes o tabaco de cultivo ecológico.

7. Se realizan afirmaciones que simplemente son falsas. En Australia recientemente algunos productores de huevos han sido llevados a juicio por vender huevos de jaula como si fueran de corral. De hecho en este país se venden muchos más huevos de corral de las que se podrían producir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba