Nueva York vive la peor nevada de la historia, ¿pero no es que vivimos un calentamiento global?

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Nieve, frío, lluvia, temperaturas bajas…dadas las circunstancias, no es sorprendente que muchos se pregunten, «¿y el calentamiento global?».

Nueva York, también conocida como la ciudad que nunca duerme, ha quedado paralizada desde anoche por una tormenta de nieve que se extiende al nordeste del país y que ha forzado a la gente a no salir de casa hasta que pase el temporal.

Algunos medios hablan de la peor nevada en la historia de Nueva York y pronostican severas perdidas economicas.

Origen de la tormenta

El sistema se originó en el Golfo de México, provocando inundaciones en gran parte del sureste de Estados Unidos.

A medida que el sistema avanzaba hacia el noreste, las lluvias se convirtieron en nieve al adentrarse en zonas de temperaturas bajo cero.

QUe está pasando?

Los científicos entienden que la mayor cantidad de energía concentrada en la atmósfera como consecuencia del calentamiento global favorece que eventos climáticos como las olas de frío o calor, el granizo y las inundaciones se produzcan con más frecuencia, aunque no necesariamente con más intensidad. En tal sentido, destacan que las olas de frío como la que actualmente vive EU ya han ocurrido, aunque actualmente son más frecuentes.

El aumento de las temperatuas mínimas y máximas promedio hace que las olas de calor se conviertan en cada vez más frecuentes durante el verano y las olas de frio mas intensas en el invierno.

¿Como el calentamiento global puede producir temperaturas de -50º?

¿Este comportamiento extraño es una consecuencia del cambio climático que viene afectando al planeta en las últimas décadas? Si la consecuencia más visible de esta alteración es el calentamiento global, ¿cómo se explican temperaturas tan extremadamente bajas? te lo explicamos:

Lo primero es diferenciar al clima del tiempo. El clima es una conjunción de fenómenos meteorológicos consolidados a lo largo de los años, como las temperaturas y las precipitaciones promedio. En cambio, el tiempo son los fenómenos meteorológicos que se producen en un momento determinado.

El tiempo no se puede predecir con exactitud con más de cuatro o cinco días de anticipación, pero sí es posible prever cómo será la evolución del clima en las próximas décadas.

El cambio climático produce modificaciones en las medias de las precipitaciones y de las temperaturas. También puede provocar un aumento de la frecuencia de eventos extremos, como las olas de calor, o las olas de frío.

Pero no se puede vincular un hecho aislado, una ola polar en particular, con el cambio climático. Se puede decir que favoreció la proliferación de ciclones en el Pacífico y de huracanes en el Atlántico, pero no que es el causante de un determinado ciclón o huracán. Lo mismo vale para la ola de frío actual Estados Unidos. No es posible afirmar que sea una consecuencia directa del cambio climático, pero es una expresión más de un fenómeno que sí es un resultado de aquél: la reiteración de episodios extremos.

El cambio climático es consecuencia de que aumenten las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Esto provoca forzamientos radiativos que suponen un cambio en su balance energético, lo cual desencadena distintos fenómenos meteorológicos.

El más importante de todos es el aumento de las temperaturas promedio en el mundo. Lo que se conoce como calentamiento global. Es igual que con la fiebre: el aumento de la temperatura media es un síntoma del cambio climático, que es la enfermedad».

Pero si el fenómeno más destacado es el incremento de la temperatura, ¿cómo se explica que también se produzcan episodios de frío extremo?

La mayoría de los científicos –un 97 por ciento para ser exactos– está de acuerdo en que la temperatura del planeta está aumentando y que se debe a actividades humanas, como el uso de combustibles fósiles y la deforestación. Pero no está clara la variabilidad que rodea ese aumento, por ejemplo, ¿qué diferencia habrá entre los días más caluroros y fríos de un año a otro?. Algunos estudios sugieren un aumento de la variabilidad, otros una disminución.

El problema es que ninguno dió un enfoque sistemático. Cada uno estaba examinando algún otro fenómeno – por ejemplo, si una determinada región experimentaría el calentamiento global, mientras los datos de la variabilidad eran un secundario, pero interesante, hallazgo. Es por eso que Evan Kodra y su asesor Auroop Ganguly, un experto en cambio climático y profesor asociado en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Northeastern University, decidieron tomar un enfoque diferente en su artículo publicado recientemente en Scientific Reports, publicado por Nature. Lo que encontraron puede sorprender a algunos: Mientras que la temperatura global está aumentando de hecho, también lo hace la variabilidad de las temperaturas extremas. Por ejemplo, mientras es probable que aumente el promedio de temperaturas más cálidas y fríos de cada año, estos promedios también tienden a caer dentro de una gama más amplia de posibles temperaturas extremas altas y bajas de las que se observan actualmente.

Esto significa que incluso cuando las temperaturas globales aumenten, todavía podeemos seguir experimentando olas de frío extremas. Ese es un punto importante en el esfuerzo continuo para informar con exactitud al público sobre el cambio climático. Sólo porque haya un año que es más frío de lo habitual en la última década no es un rechazo de la hipótesis del calentamiento global.

Estos investigadores utilizaron herramientas computacionales de gran envergadura para examinar sistemáticamente este aspecto del cambio climático por primera vez. Este estudio reunió una combinación única de herramientas de ciencias computacionales de datos diseñadas para la extracción de ideas matizadas acerca de los fenómenos climáticos extremos.

El equipo combinó una serie de métodos en una forma relativamente nueva de caracterizar extremos y explicar cómo su variabilidad se ve influenciada por cosas como las estaciones del año, la región geográfica, y la interfaz tierra-mar. El análisis de varias ejecuciones de los modelos climáticos y los conjuntos de datos de reanálisis eran necesarios para tener en cuenta las incertidumbres en las imperfecciones de la física y de modelo.

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