Nueva Zelanda: un desastre ecológico que afectará a todo el mundo

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El derramamiento de combustible del carguero liberiano “Rena”, encallado a 22 kilómetros de las costas de Tauranga, en Nueva Zelanda, amenaza en realidad tanto al ecosistema marino como a la población de animales, en particular las colonias de pingüinos, aves y mamíferos marinos. La alarma la lanzó el biólogo marino Silvio Greco, según el cual todo el mundo acusará los efectos de la decadencia del arrecife de coral.

Estos incidentes, son un desastre para los ecosistemas, y las consecuencias son horribles pero los peores contaminantes son los productos químicos tóxicos derramados en el mar y en los ríos. Seguramente,los arrecifes de coral sufrirán daños y se necesitarán años para que vuelvan a vivir.

En el tanque del contenedor, situado sobre la “frágil área de transición” constituida por los corales, todavía hay 1.700 toneladas de combustible. El combustible derramado es diesel, como advirtió Alessandro Gianni, director de las compañías de Greenpeace Italia, y esto empeora la situación, por lo que es más difícil de dispersar, con “efectos más graves en el mar”.
Gianni habló además de las operaciones de recuperación, considerando las dificultades “sobre todo a causa de las malas condiciones meteorológicas, con olas de 4 o 5 metros de altura, que hacen mover más a la embarcación” haciendo pensar en “un peligro estructural”.

Isabella Pratessi, directora de las políticas de conservación internacional del WWF Italia, expresó la “gran preocupación” de esa asociación que está en el lugar con los operadores trabajando para limpiar a algunas aves marinas recubiertas de petróleo. El riesgo, explicó Pratesi, es que está en “uno de los lugares más importantes, el ‘Miranda Wetlands’, para la nidificación e invernada”. Entre las especies más expuestas están “los petreles, aves de las tempestades, cormoranes, pardelas, alcatraces, ostras de mar y golondrinas”.

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