Panamá: buques de carga en el blanco de las negociaciones sobre cambio climático

Ante la falta de cumplimiento de los compromisos sobre el cambio climático, varios gobiernos y activistas presionan para cobrar por las emisiones de los buques de carga y financiar así la ayuda a los países pobres, en negociaciones en Panamá previas a la cumbre de la ONU en Durban.

Los buques comerciales funcionan virtualmente siempre gracias a combustibles fósiles y producen casi el 3% de las emisiones de carbono en el mundo -el doble que Australia- pero no están regulados bajo el Protocolo de Kioto.

La navegación comercial está en el blanco de conversaciones promovidas por la ONU en la búsqueda de un acuerdo post-Kioto, que tienen lugar coincidentemente en Panamá, país cuya bandera flamea en el 20% de los cargueros del mundo y que aloja el vital Canal de Panamá.

Alemania impulsa la idea de establecer un precio a las emisiones de la navegación y destinar lo que se obtenga al nuevo fondo contra el cambio climático, que espera captar 100.000 millones de dólares por año para 2020 en ayuda a las islas cuya topografía está a nivel del mar y a naciones pobres consideradas las más vulnerables ante el calentamiento global.

La cifra objetivo está en duda ante las dificultades económicas de los principales donantes: Estados Unidos, la Unión Europea y Japón.

Diversos expertos creen que el mundo también se encuentra lejos del objetivo de la ONU de limitar el calentamiento a 2 grados centígrados para prevenir consecuencias mayores.

Reconocemos completamente que la navegación comercial es una de las formas más eficientes para el transporte de bienes, pero no podemos ignorar su enorme escala de emisiones si somos serios sobre alcanzar el objetivo de los 2 grados’, dijo Tim Gore, de la organización humanitaria Oxfam.

El ingreso ‘será aportado independientemente de cualquier problema económico que enfrenten los países desarrollados y llegará en forma anual y predecible y podrá ser fácilmente aumentado con el tiempo’, agregó.

Pero todavía se discute cómo funcionaría la propuesta. Francia apoya la idea de crear un mercado de intercambio de emisiones marítimas en lugar de un impuesto.

Los activistas esperan que Francia impulse la idea cuando presida la cumbre del G20 el próximo mes.

Se espera que la cumbre sobre el clima en Durban, Sudáfrica, a fin de año la ponga por escrito, y que luego se inicien las negociaciones para convertirla en realidad.

El Banco Mundial y el FMI, en una investigación remitida el mes pasado a los ministros de Finanzas del G20 y obtenida por la AFP, afirman que un cobro de 25 dólares por tonelada de dióxido de carbono tanto de la aviación como de la navegación generaría 250.000 millones de dólares en 2020 y reduciría las emisiones de cada sector entre un 5% y un 10%.

Por razones políticas, los activistas han buscado separar la navegación de la aviación. Las aerolíneas, con el apoyo de gobiernos como Estados Unidos y China, se oponen ferozmente a una propuesta de la Unión Europea para gravar sus emisiones.

Las preocupaciones sobre la navegación comercial han sido menos estruendosas. La Organización Marítima Internacional, una agencia de la ONU, adoptó en julio pasado estándares de eficiencia energética para reducir emisiones y ha estudiado la idea del impuesto.

La agencia indicó que su medida marcó la primera vez que un sector industrial internacional obligó reducciones en gases de efecto invernadero, pese a que los ambientalistas aseguran que el efuerzo tendrá muy poco impacto.

Pero la idea de ponerle un precio a las emisiones marítimas es criticada por varios mercados emergentes como China e India, preocupados porque habrá un igual trato para navíos de los países ricos y los que están en desarrollo.

Las reglas navieras internacionales se aplican tradicionalmente a todos los cargueros sin tener en cuenta su origen debido a temores de que puedan eludir regulaciones más complejas.

Pero diversos acuerdos de la ONU sobre el cambio climático reconocen que los países desarrollados tienen mayor responsabilidad histórica por las emisiones y que, por tanto, deben hacer más.

Como solución, Gore, de Oxfam, propone que parte de los ingresos sean dirigidos a los países más pobres para asegurar que sus industrias no queden en desventaja.

Shaun Goh, funcionario del ministerio de Transportes de Singapur, nación que depende en buena medida del transporte marítimo, pidió que se tenga en cuenta ese factor.

‘No negamos que la navegación comercial, como la aviación, tenga un papel en las finanzas del clima. Pero la cuestión es qué papel jugará y hasta qué grado

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