Panama: Día internacional del reciclaje

Hoy celebramos el Día Internacional del Reciclaje. Seguramente, las recomendaciones para su festejo se harán sentir en buena parte del territorio nacional y en otros lugares del planeta, pero pocos se darán por enterados y continuarán en su afán de ensuciar, contaminar, desmejorar todo lo que les rodea. Para muestra, observamos desechos en los espacios públicos, las vías, los ríos y cualquier rincón que cobije esa basurita indeseable. Sin duda, esto va más allá de una mera recordación anual.

Su trascendencia radica, principalmente, en la voluntad de los pueblos en mejor su calidad de vida. En Panamá está iniciativa ha cobrado fuerza; sin embargo, los intentos han sido insuficientes y lo observamos en el día a día de cada ciudad, donde toneladas de desperdicios son arrojados de forma inapropiada en distintos espacios. Sin considerar que la importancia del reciclaje radica, fundamentalmente, en la preservación de la naturaleza y los recursos naturales no renovables. Por supuesto que el éxito de una programa de reciclaje depende de muchos factores, entre otros, la intervención permanente de las autoridades gubernamentales en la implantación de políticas públicas dirigidas a la recolección, selección y disposición de todo aquello que produzca un daño a la naturaleza y a los seres humanos.

También, las comunidades organizadas tienen su cuota de responsabilidad en esta tarea, las gobernaciones, las alcaldías, las empresas tanto productoras como recuperadoras; la escuela, las juntas comunales, las empresas recolectoras de desperdicios, entre otros entes responsables de esta actividad. Es necesario diseñar e implantar programas de educación ciudadana de largo alcance para educar y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de reciclar. Procure en el día de hoy no arrojar desperdicios que pueden ser reutilizados, vendidos, donados a organizaciones que los usen para fines beneficios, recuerde que el papel también puede ser reciclado y, sobre todo tome conciencia de que el planeta es nuestra casa, y debemos protegerlo para que nuestros descendientes lo agradezcan.

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