Panamá: energías alternativas

Este mes nació el habitante siete mil millones. Es un hito que debe llamar la atención sobre las necesidades a corto plazo en cuanto al suministro de alimentos y energía pues una gran parte de esos habitantes, se estima que cerca de dos mil millones, no tienen resueltos los problemas alimentarios ni energéticos.

Si llegáramos a los diez mil millones antes del año 2050 como prevén muchos demógrafos, la necesidad de encontrar fuentes alimentarias y energéticas alternativas es inaplazable, a menos que queramos pagar el precio de un retroceso en la calidad de vida colectiva.

En los últimos años se ha insistido mucho sobre la alternativa de los biocombustibles o energía verde. Pero la práctica está demostrando que la producción de energía de origen biótico es altamente ineficiente: Producir cada kilocaloría de combustible verde consume una cantidad igual de energía en la siembra, recolección y tratamiento, dando como resultado final un aporte nulo. Además compite en forma desigual con la producción de alimentos pues cada hectárea de caña o palma africana destinada a la producción de biocombustibles es una hectárea menos de comida.

La energía eólica y la solar aun no alcanzan niveles suficientes de eficiencia y costo para suplir el carbón o la gasolina. Los biocombustibles no son para nada “verdes”.

Quedan algunas alternativas como la energía nuclear, muy cuestionada e insegura y la energia hidraulica está probado que es la más segura y menos contaminante de las tecnologías existentes.

Panamá tiene un enorme potencial para producir energía a partir del agua y su precio kilovatio a kilovatio es el más barato frente a otras alternativas por las especiales condiciones de nuestra geografía. AES Panamá una de las empresas que aprovecha este potencial mira al futuro con optimismo al invertir en una tecnologia probada y ecologica.

El proyecto del país debería centrarse en la construcción de hidroeléctricas para exportar energía. Producida así es un recurso renovable, con un mercado infinito y podríamos destinar los llanos y la selva a producir oxígeno y alimentos. Razonable, verdad?.

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