Panamá: FRENADESO llama a protesta por Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático

Del 1 al 7 de octubre se desarrolla en nuestro país la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, como preparativo (negociaciones) a la Cumbre de Durban, Sudáfrica, que se llevará a cabo del 28 de noviembre al 9 de diciembre próximo.

Mucho hemos escuchado sobre los cambios que se han venido suscitando en nuestro planeta. El cambio climático es una realidad innegable.

Desde 1997 cuando se establece el Protocolo de Kyoto que estableció que los países desarrollados debían reducir sus emisiones de gases «efecto invernadero», que provocan el calentamiento global del planeta y por ende los cambios en los ciclos naturales del mismo, en un 5.2% entre 2008 y 2012; el mayor énfasis que han prestado los organismos internacionales es el desarrollo de cumbres mediáticas donde los principales responsables (países desarrollados y transnacionales) terminan por evadir sus responsabilidades.

Estas cumbres han demostrado la incapacidad del propio sistema capitalista de dar una respuesta creíble a una crisis que él mismo ha creado, en la medida que una de las causas principales del problema es el proceso de producción sustentado en la obtención de máximas ganancias y no en la satisfacción de las necesidades materiales de vida de la población. Esta lógica de producción capitalista, que promueve el consumismo, rompe el equilibrio amónico entre sociedad y naturaleza.

Pruebe de ello, es que estas emisiones se han visto incrementadas desde la revolución industrial producto del desarrollo inmediato de las actividades económicas en el mundo, lo que derivó en la necesidad de mayor uso de combustibles fósiles – como petróleo – para incrementar los sectores de transporte, industrialización, fabricación de millones de nuevos insumos para satisfacer la demanda de una sociedad cada vez más consumista, en muchos casos sin razones lógicas, promovido por las ansias de ganancia del capital.

La institucionalidad del capitalismo verde (gobiernos, transnacionales y organismos internacionales) se apunta a la carrera del cambio climático, aportando una serie de soluciones tecnológicas (energía nuclear, captación de carbono de la atmósfera para su almacenamiento, agrocombustibles, etc.) que generarán mayores impactos sociales y medioambientales. Se trata de soluciones falsas al cambio climático que intentan esconder las causas estructurales que nos han conducido a la situación actual de crisis y que buscan hacer negocio con la misma, a la vez que plantean la contradicción entre el cálculo cortoplacista del capital y los ritmos largos del equilibrio ecológico.

El calentamiento global se debe sobre todo a la emisión de gases de efecto invernadero, el mismo conlleva costos no asumidos por los principales emisores (los países industrializados). Los costos del cambio climático lo cargan los pobres. Este fenómeno aumenta la vulnerabilidad de los sectores populares que sufren hambre, escasez de agua, inundaciones costeras, terremotos, y otros desastres ya no tan naturales. Los efectos negativos del calentamiento global se centrarán sobre todo en los países del sur, es decir los que menos gases de efecto invernadero producen -por ejemplo, América Latina emite el 3%, mientras los países industrializados son responsables del 60% de las emisiones.

Tenemos que enfrentar las causas del problema y no quedarnos en lo aparencial. La respuesta no puede limitarse a alcanzar nuevos tratados/protocolos que no tienen mayor expresión vinculante, y que al finalizar el periodo sus objetivos y metas no han sido alcanzados, tal como pretenden los organismos internacionales. Tampoco la respuesta puede ser llevar la naturaleza al mercado, colocar precios a los bienes y servicios ambientales, para que luego los países del “norte” y las transnacionales terminen comprado al “sur” sus cuotas.

El Protocolo de Kyoto sienta las bases para la formación de un mercado de derechos de emisión, una empresa, una central térmica o un país pueden obtener un derecho a emitir CO2 si ha negociado ese derecho con un proyecto de sumidero. Estados Unidos rechazó el Protocolo, no obstante en se creó la Bolsa de Derecho de Emisión (Chicago Climate Exchange CCX), el Banco Mundial es otro de sus promotores.

Las políticas económicas impulsadas por los países desarrollados y los organismos financieros internacionales, sólo han implicado más pobreza y exclusión, más deforestación, más contaminación del aire y el agua, más destrucción de montañas y valles por la extracción minera y petrolera, desvío de ríos para generación hidroeléctrica y riego a gran escala, producción de biocombustibles y otras acciones que no pueden sino agravar el mencionado fenómeno.

El calentamiento global no es natural, es un fenómeno provocado por el tipo de relaciones sociales y socio ambientales propias del sistema económico imperante. Frenar el cambio climático implica modificar el actual modelo de producción, distribución y consumo. Los retoques superficiales y cosméticos no valen.

En este contexto, es urgente un movimiento capaz de desafiar el discurso dominante, señalar el impacto y la responsabilidad del actual modelo de producción, distribución y consumo capitalista y vincular la amenaza climática global con los problemas sociales cotidianos. Es necesaria una mayor expresión del movimiento social por la justicia climática.

La actual crisis plantea la necesidad urgente de seguir caminando en la construcción de “OTRO MUNDO POSIBLE”, donde impere una economía para la vida que permita la equidad y justicia económica, social, climática y cultural.

FRENADESO llama este miércoles 5 de octubre, a las 12 mediodía, a una protesta en ATLAPA, lugar donde se celebra la Conferencia de la ONU sobre Cambio climático.

Asimismo a participar de la Jornada Mundial de los indignados el sábado 15 de octubre a las 2:00 p.m. en la Plaza 5 de Mayo. Asiste con tu familia, vistete de rojo. Habrá actos culturales y una tribuna pública.

frenadeso ambioclim

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