Panamá todavía está lejos de “enverdecer” su economía

La matriz de producción energética de Panamá la coloca como uno de los más monodependientes entre los países de América Latina y el Caribe. En la tierra del Canal de Panamá, la economía se resiste a pasar de marrón a verde.

El informe “La visión de la economía verde en América Latina y el Caribe”, elaborado por la secretaría permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) concluye que, en materia de energías, Panamá posee un impacto ambiental y una dependencia de fuentes no renovables situados en la clasificación máxima de “muy alto”, a diferencia de países como Paraguay, el mejor punteado en energías no contaminantes de la región (74,6%).

Menos carbono, menos contaminación

La economía verde, también llamada ambiental o ecológica, demanda una baja de carbono y un uso eficiente de los recursos naturales en un contexto de desarrollo sustentable. Entre otras cosas esto implica una disminución de los subsidios a combustibles fósiles, todo un reto para PAnamá.

El petróleo, de hecho, es la matriz energética para la mitad de América Latina, según el organismo internacional. El gas y el carbón figuran como el segundo y tercer tipo de energía-combustible, empleados en el 23,9% y 6% de la región, respectivamente. Las tres fuentes dominantes tienen algo negativo en común: Sus intensas emisiones de CO2 a la atmósfera.

No es casual que Estados Unidos destine este año 59 mil millones de dólares para energías limpias (bajas en emisiones de CO2), o que China les dedique el 38% de su paquete de estímulo financiero. En su plenaria de noviembre pasado, el Grupo de los 20 consideró la transición hacia una economía verde como una forma de superar la crisis.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) y su Programa para el Medio Ambiente (PNUMA) han caracterizado rasgos definidores de la economía verde como éstos: Invierte en sectores como las tecnologías de eficiencia energética, las energías renovables, el transporte público, la agricultura sostenible, el turismo respetuoso con el medio ambiente y la gestión sostenible de los recursos naturales, incluidos ecosistemas y biodiversidad.Genera, con lo anterior, nuevos sectores de producción, empleos de calidad y un incremento en el ingreso, que servirá para mitigar el cambio climático. Debe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, así como reducir los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas. Presenta bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente. Sus 10 sectores considerados como generadores e impulsores de la transformación son Agricultura, Edificaciones, Energía (suministro), Pesca, Silvicultura, Industria, Turismo, Transporte, Residuos y Agua. Sobre turismo sustentable han sido desarrolladas algunas experiencias en Costa Rica, Colombia, Brasil, Argentina, Perú e, incluso, en Panamá, “Sólo que no son la regla sino la excepción”.

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