Para qué mas cumbres del clima?

Por: Alfredo U. Correa. La mayoría de los científicos e investigadores coinciden en la actualidad que la vida en el planeta está en riesgo a consecuencia de los cambios climáticos provocados por el irracional uso de los recursos naturales, como también por los niveles de producción y consumo que no tienen en cuenta el concepto de sostenibilidad. Este mismo concepto fue el que hace 40 años motivó el inicio de las primeras negociaciones climáticas internacionales, con una serie de reuniones denominadas Cumbres de la Tierra que se han realizado hasta ahora en distintas partes del mundo. Si bien estos encuentros de mandatarios y especialistas de cientos de países no han logrado hasta ahora los resultados esperados, cada una de estas reuniones en su momento fueron referencias importantes tanto para la generación de políticas nacionales específicas como para lineamientos teóricos como, por ejemplo, en la educación ambiental.

Abu Dhabi, uno de los 7 Emiratos Árabes Unidos, ha sido la ultima sede de una conferencia de medio ambiente a la que se ha denominado ‘La Cumbre de la Tierra en los ojos», copatrocinada por la Agencia de Medio Ambiente de Abu Dhabi y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El encuentro se ha centrado en garantizar un mayor acceso a la información ambiental y social y fortalecer las capacidades en los países en desarrollo, entre los que se encuentra el nuestro, a fin de formar la comunidad de donantes respecto de los ‘bonos verdes’ que prevé el Protocolo de Kyoto.

Haciendo un poco de historia, el escenario de la primer Cumbre de la Tierra, denominada también Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, fue la ciudad de Estocolmo, en Suecia, en 1972; luego Río de Janeiro, Brasil, en 1992 y por último en Johannesburgo, Sudáfrica, en 2002.

Como resultado de la Cumbre de la Tierra de 1992, en Brasil, se institucionalizó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que busca llegar a un acuerdo mundial capaz de frenar los efectos negativos del calentamiento de la atmósfera como consecuencia de la actividad humana. Esta Convención, que se reúne anualmente bajo la denominación de COP’s tuvo su encuentro más importante en 1997, en Japón, donde se aprobó el Protocolo de Kyoto, siendo este el primer paso multilateral en respuesta al cambio climático donde países industrializados se comprometían a reducir en un 5% sus emisiones de gases de efecto invernadero, entre 2008 y 2012, con respecto a los de 1990. A partir de ese encuentro se han sucedido una serie de reuniones con el objeto de fortalecer lo establecido por el Protocolo, como la COP 13 realizada en 2007, en el que se aprobó la Ruta de Bali. Luego siguió la COP 15 en Copenhague, Dinamarca, en el 2009, que jugó un papel importante ante la opinión pública ya que partió de la premisa de que al finalizar dicha cumbre se iba a contar con un tratado vinculante sobre el clima de carácter universal para que entre en vigor a partir del 2012. En tanto que en la COP 16, en el 2010, en Cancún, México, se arribó al mismo resultado.

Las discusiones siempre han girado en torno a temas como los planteados en la reunión de la COP 17, realizada en diciembre de 2011 en Durban, Sudáfrica, donde China, India y Brasil expresaron su deseo de tener las mismas opciones para desarrollarse que la los países ricos. Esto significaría seguir emitiendo los gases de efecto invernadero principalmente el dióxido de carbono proveniente del petróleo, a costa del aumento de la temperatura del planeta. En la ocasión solo se llegó a acuerdos mínimos como el de prolongar Kyoto hasta el 2020, mediante un segundo período, al que no se han comprometido ni Canadá ni Japón ni Rusia además de EEUU que nunca suscribió el Protocolo.

En Junio de 2012 se realizó en Río de Janeiro la Conferencia de Desarrollo Sostenible Río+20, pero tanto en esta cumbre como en las que siguen, se quedaron en las buenas intensiones.

La última COP realizada en Abu Dhabí, que paradójicamente junto con Dubai es el emirato con mayor índice de contaminación per cápita, encaró el desafío de promover un auténtico avance en las negociaciones ambientales.

Sin entrar en mayores tecnicismos podemos señalar que el Protocolo de Kyoto implicó que los países industrializados, admitieran ser los responsables del incremento en las emisiones de gases de efecto invernadero, a partir de sus actividades industriales. Pero como se dieron cuenta que no les sería posible reducir 5% de sus emisiones en el plazo fijado, sin tener fuertes repercusiones en su economía, inventaron el concepto de vender emisiones a los países en desarrollo a través de los «bonos verdes».

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