Por qué se convive con el peligro nuclear

nuclear_plant1

Cuando cesen las protestas, se pondrán en marcha 49 nuevas centrales nucleares. Más que a la contaminación, se teme a la carencia de petróleo y al estancamiento económico.

Por: Salvador Treber.

En Alemania y Francia se suceden las manifestaciones que reclaman el cierre definitivo de las centrales nucleares. Las recientes derrotas de Angela Merkel en sendos estados germanos y del presidente francés Nicolas Sarkozy se deben a que el movimiento ecologista (los “verdes”) ha logrado concientizar a una franja de la población sobre los riesgos, sin que los gobernantes acepten paralizar los planes en materia nuclear.

El tema se actualizó por el terrible siniestro de la planta de Fuku-shima, luego del violentísimo terremoto y tsunami que asoló a Japón. No es el primer accidente, pues hubo varios anteriormente que, cuando no tuvieron gran intensidad, fueron ocultados a la opinión pública, como el de Estados Unidos en 1979. En cambio, no pudo disimularse la explosión de Chernobyl (Ucrania), cuyo número de muertos y contaminados nunca se confesó en forma total, pero por su enorme trascendencia llevó, por algún tiempo, a detener los trabajos de instalación y ampliación de nuevas centrales nucleares.

En el mundo hay 453 plantas nucleares y otras 59 están en construcción en América, Europa y Asia. En Francia funcionan 58, que proveen el 75 por ciento de la energía disponible; le sigue Japón, con 55, que aportan el 30 por ciento de energía. La carencia de petróleo los ha impulsado a adoptar esa solución, pese al peligro que supone.

Influencia del petróleo. El desarrollo más acelerado de la economía mundial se verificó en el período 1950/73, cuando el barril de petróleo cotizaba a seis dólares; ésta fue la llave maestra de esa prosperidad. En octubre de 1973, los mayores exportadores de petróleo constituyeron la Opep y el precio se ubicó alrededor de 30 dólares el barril. Luego, hubo otros momentos de tensión que lo llevaron, como en la actualidad, a más de 100 dólares. Las existencias –incluyendo todos los hallazgos y las cuencas marítimas– alcanzan para atender los requerimientos por no más de 40 años.

La provisión de energía nuclear ahorró 13,5 por ciento en términos de petróleo; cuyas ventas alcanzan en la actualidad a 85 millones de barriles diarios. Si se eliminara la fuente atómica, el plazo de agotamiento se reduciría a 28 años, pese a que las centrales hidráulicas coadyuvan a disminuir la demanda, que de otra manera llegaría a 130 millones de barriles diarios.

Dado que todavía no se ha encontrado ningún sustituto de magnitud, se usa en elevada proporción el carbón –en especial, en China e India– que, por ser contaminante de la atmósfera, también debería ser eliminado, pero poco se ha avanzado en esa materia. La realidad es que las fuentes “agotables” son cada vez más insuficientes y las “no agotables” crecen en forma muy lenta. Las experiencias con base en la fuerza eólica, la luz solar, las mareas y otras alternativas demostraron que sólo pueden cubrir necesidades locales de escaso volumen.

Por qué a Libia. Esta apremiante situación explica las verdaderas causas de los bombardeos a Libia, país de 1,75 millón de kilómetros cuadrados y apenas con 6,5 millones de habitantes, ubicados en su mayoría en la costa mediterránea. Resulta poco creíble que después de 42 años de gobierno tiránico por parte del coronel Muamar Kadhafi recién ahora se hayan dado cuenta de que es un “dictador despiadado”. Tampoco es aceptable que la acción armada sea sólo para salvaguardar vidas civiles o para proteger la provisión de petróleo a Italia, Francia y Grecia, pues son apenas 1,8 millón de barriles diarios –dos por ciento de la demanda mundial–, que con facilidad podría suministrar Arabia Saudita.

El verdadero motivo por el cual se movilizó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) es que en una serie de países de Medio Oriente crece el descontento con los gobiernos absolutistas, enriquecidos con el negocio petrolero, mientras el pueblo sigue inmerso en la miseria.

Los misiles caen sobre las poblaciones libias, pero operan como amenazante señal para todos los integrantes del área, incluso para Irán, a cuyo gobierno están dispuestos a tolerarlo siempre que no interrumpa el abastecimiento de petróleo. En ello se incluye la exigencia de mantener expedita la vía navegable del Golfo Pérsico y del Mar Rojo, así como a las terminales de oleoductos o gasoductos que llegan al mar Mediterráneo por Siria y el Líbano. La alarma se actualizó al reiterarse las revueltas populares ocurridas en varios países y también en Bahrein, donde hay una base permanente de la V Flota de Estados Unidos.

Con ese cuadro y la inestabilidad de los gobernantes “amigos”, es obvio que no se puede resignar la energía nuclear. En Estados Unidos, funcionan 104 centrales y no hubo reacción o protesta por esa causa. Pese a que posee importantes yacimientos en su territorio, prefiere importar el equivalente al 40 por ciento del consumo para prolongar la vida útil de sus reservas. Por ello, tiene un elevado desequilibrio en la balanza comercial.

La tecnología más usada es la basada en el uranio enriquecido (U235), con mayor capacidad contaminante. Canadá e India optaron por la alternativa del “agua pesada” –técnica que también adoptó la Argentina en Atucha I–, que es más costosa, pero de menores riesgos. Como sucedió con Chernobyl, se está a la espera de que cese el “pico” de reclamos para poner en marcha nuevas centrales: 27 en China, 10 en Rusia, cinco en India, otras tantas en Corea del Sur y dos en Japón.

Es probable que se extremen al máximo las precauciones, pero es obvio que se teme más a la carencia de petróleo y al estancamiento económico que a los eventuales peligros de contaminación.

Una verdadera pena.

2 comentarios en “Por qué se convive con el peligro nuclear”

  1. Pingback: Noticias de ecologia y medio ambiente | Por qué se convive con el peligro nuclear | UrsulaSola's Blog

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba