Reciclaje en el corazón

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Hoy 14 de febrero celebramos el dia de San Valentin, el dia del amor y la amistad. Queremos ofrecerles desde esta humilde morada un regalo que de seguro alegrará sus corazones.

Por: Bernard Fougéres.

El reciclaje es un conjunto de técnicas que tienen por objeto recuperar desechos, reintegrarlos en el ciclo de producción del que provienen. Los Bee Gees en una canción preguntaban: “¿Cómo se puede remendar un corazón roto?”. La contestación está a la vista. Nos preguntamos a veces por qué nos distanciamos de alguien en vez de averiguar cuál fue el motivo del acercamiento en el pasado. Lo esencial no es la desazón de una ruptura sino el origen de un amor.

Pueden ser siete meses o siete años, filmamos, volvemos a proyectar; nos toca leer de nuevo cartas o mails. Ciertas personas optan por quemar la cinta, borrar correos, hacer desaparecer fotografías. Los recuerdos son como lobos, pueden aullar a lo lejos, morder si se acercan demasiado.

Reciclar es recordar, convertir el pasado en vivencia. Luis Aragón, en uno de los más bellos poemas amatorios del idioma francés, lo dice con cierta tristeza: “Hermoso amor, adorado amor, arpadura mía/ te llevo adentro, pájaro herido/ y todos sin saber nos miran al pasar/ moliendo palabras que trencé para ti./ Por tus grandes ojos de pronto murieron”.

Hay quienes aman sin medida, una y otra vez. Otros   quedan domesticados para siempre. En una sola oportunidad se puede decir en amor “tienes todo de mí”. De no ser así, indicaría que nos  hemos quedado con algo, no entregamos la suma de nuestro ser. El amor puede ser un cheque único, moneda suelta intercambiable, billetes baratos que pasan de unas manos a otras. El amor puede ser el contacto fugaz de dos miradas que mezclaron sus aguas para siempre, o la maldición del odio que muy de repente reemplaza la pasión, cambia su signo de positivo a negativo, “ojalá te cueste dolor y sangre separarte de mí”. (Sully Prudhomme).

En mi corazón solo existe un casillero. Encierro allí risas estrepitosas, lágrimas silenciosas, palabras irrepetibles, diminutivos entrañables, uno que otro obsequio para endulzar insomnios. Los peluches guardan en sus ojos el flash de un instante, el relámpago de un momento, se quedan quietos para siempre: no saben convertirse en reproches. Enamorarse es fácil, amar es complejo, creo que hace falta una vida entera, tal vez varias. En el  fondo buscamos siempre aquel hueso extraviado que faltó para equilibrar nuestra columna, permitirnos erguir la cabeza, mirar hacia al cielo, no hacia el suelo, hacernos a la ilusión de que tenemos alas o que somos cometas de alto vuelo.

El amor es eterno, no sabe de tiempo, tampoco sabe de olvido pues solo suelen deshacerlo quienes jamás amaron. El amor deja cicatrices que no sabría borrar el mejor cirujano. Separarse de alguien es mutilarse, abandonar una parte de lo que fuimos, convertirnos en otro ser. No me enseñaron a olvidar sino a perdonar. Amo los surcos que dejaron las heridas: son como galardones conquistados en un campo de batalla. Nunca dejo de amar a quien he amado, por más que transcurra el tiempo. “De vez en cuando camino al revés: es mi modo de recordar” (Humberto Ak´Abal).

Feliz dia de San Valentin!

2 comentarios en “Reciclaje en el corazón”

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. El amor Bernie no sabe de olvido,tienes razon, que reflexion tuya tan veridica y real, como siempre aciertas en todo con tu sabiduria,
    el mas dulce de los abrazos.
    nathalie

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