Represa de Belo Monte crimen contra natura en Brasil

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Por: Tyler Bridges. El río Xingú, el mayor afluente del Amazonas, corre amplio y rápido en esta época del año. Sus aguas de color turquesa sirven de hogar a unas 600 especies de peces, entre las cuales hay varias que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Ahora el hombre, bajo la forma de la compañía estatal de electricidad del Brasil, quiere contener una sección del Xingú para construir la tercera mayor represa en el mundo.

Llamada Belo Monte, la represa sumergiría 200 millas cuadradas de selva tropical, un área equivalente a la vasta ciudad de Tucson, Arizona, así como los hogares de 19,000 personas. Sería asimismo una de más de una docena de represas que el gobierno brasileño planea construir en los afluentes del Amazonas, el río más caudaloso del mundo.

Belo Monte sería sólo el asalto más reciente a las selvas amazónicas, que cobijan a una de cada 10 de las especies conocidas en el planeta.

El destino de la selva amazónica tiene enormes consecuencias, ya que la disminución de las selvas tropicales afecta la habilidad del planeta de limpiar la atmósfera de dióxido de carbono, un gas de invernadero que es absorbido por los árboles y otras plantas verdes.

Funcionarios del gobierno brasileño, sin embargo, afirman que Belo Monte y las otras represas son necesarias para encender más luces en las salas de las casas, dar electricidad a compañías en expansión en la novena economía del mundo, y crear empleos mientras Brasil se adentra en la recesión.

Belo Monte aumentaría los gases de invernadero a nivel global al destruir la selva tropical y liberar las reservas de metano que guarda la vegetación de los ríos. El nivel bajo del Xingú durante la temporada seca obligaría al gobierno brasileño a construir otras cinco represas para regular el flujo del agua.

Belo Monte podrían acabar convirtiéndose en «elefantes blancos» (una carga inútil y costosa) si el calentamiento global seca parte de la cuenca del Amazonas, como sugieren algunos modelos computarizados.

En lugar de construir represas, el gobierno podría cubrir las necesidades energéticas del país poniendo al día los sistemas energéticos existentes y esforzándose en el desarrollo rápido de energía eólica, solar y de biomasa. Un estudio reciente reportó que Brasil pierde el 16 por ciento de la electricidad que genera debido a un sistema de distribución viejo y defectuoso, en comparación con la pérdida de un 6 por ciento en el resto del mundo.

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Belo Monte se construiría en el corazón de Pará, un estado que alberga una explosiva mezcla de colonos pobres, ganaderos, leñadores y estafadores que falsifican los títulos de propiedad de las tierras.

En el 2005, un pistolero contratado por un ranchero rico mató en Pará a Dorothy Stang, una monja estadounidense que combatía a los poderosos en nombre de los que no tienen tierras.

El obispo Erwin Kraulter está siendo protegido por la policía las 24 horas debido a amenazas de muerte recibidas por oponerse a la represa y por sus choques con la poderosa asociación de rancheros.

El debate sobre las represas en el Amazonas no es nuevo. Los opositores detuvieron un plan para una represa gigantesca en el Amazonas en 1989.

Fue una versión temprana de Belo Monte.

Una coalición de defensores del medio ambiente con sede en Estados Unidos, de los indígenas Kayapo de Brasil y la intervención de Sting, lograron que el Banco Mundial retirara los préstamos necesarios.

3 comentarios en “Represa de Belo Monte crimen contra natura en Brasil”

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