Robert Redford, un actor que allá donde va hace gala de su lucha por conservar el medio ambiente

Por M. J. Arias. Su enmarañado pelo rubio, su mirada intensa con los ojos ligeramente entornados y su sonrisa pícara lo convirtieron en miembro de honor del star-system hollywoodiense a finales de los sesenta. Fue el estreno de Dos hombres y un destino, junto a su amigo Paul Newman, el que le colgó la etiqueta de actor taquillero. Robert Redford ha sabido aprovechar la fama para hacer lo que realmente le gustaba.

Rodar películas independientes y proteger el medio ambiente. Los trabajos más comerciales o grandes han sido el precio a pagar para poder permitirse hacer entre medias lo que le apasiona.

Nunca se ha sentido del todo a gusto dentro de la maquinaria de Hollywood con los fotógrafos persiguiéndole día y noche. Por eso en cuanto pudo permitírselo económicamente, compró un terreno y se montó su hábitat natural en las montañas de Colorado. El terreno fue creciendo poco a poco hasta convertirse casi en una reserva del medioambiente.

Ecologista convencido y practicante, Redford conserva su entorno en las montañas de Colorado tal y como se lo encontró e intenta concienciar al resto de la importancia de respetar la naturaleza. Ese es uno de los mensajes que reciben los asistentes al festival y a los talleres de cine que convoca el Sundance Institute en sus terrenos.

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