Rumbo a Copenhague 2009

Por: Nancy Díaz

Los siguientes once meses serán determinantes para la evolución de los negocios y la economía a nivel global. El próximo 7 de diciembre, gobiernos de todo el mundo se sentarán a la mesa para ponerle precio al proceso de contaminar y destruir sus propios recursos naturales.

Durante los últimos cuatro años se ha presentado una serie de diagnósticos sobre el costo de mantener un acelerado crecimiento económico en detrimento del ambiente, e incluso, se ha precisado la magnitud de la inversión para controlar la degradación que se ha venido gestando.

Un último informe presentado horas antes de terminar 2008, asegura que con una inversión anual equivalente a 2.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, existe 90 por ciento de posibilidades de limitar el proceso de calentamiento global en dos grados centígrados, esto es, a niveles que se observaban en el siglo XIX.

El análisis publicado en la revista Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América, revela que la inversión para obstaculizar la degradación ambiental podría ser menor a la prevista en investigaciones previas.

Además, basados en el costo total de modificar e implementar nuevas políticas ambientales, aseguran que entre mayor sea el capital destinado a combatir el problema, mayor será el retorno de inversión que obtengan los países, y en menor tiempo de recuperación.

Este hallazgo resulta “relevante” y “optimista”, explica Michiel Schaeffer, uno de los autores del documento, procedente de la Universidad de Wageningen de los Países Bajos. Ello, porque deja ver que la “dolorosa” inversión que tendrán que hacer todos los gobiernos, dará buenos rendimientos económicos en el corto plazo.

Además, estas cifras se tornan importantes frente al acuerdo global que se tratará de firmar al final de este año en la ciudad de Copenhague, Dinamarca.

En el marco de la 15 Conferencia Anual de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, los países asistentes negociarán temas que hasta ahora se han presentado complejos, por los intereses económicos que involucran.

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