Sabias que… las mascotas expresan sus sentimientos

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Por: CLAUDIA LILIANA RODRÍGUEZ. Un lambetazo o un ronroneo a su amo, es un forma de darle apoyo. Aprenda a reconocerlas. Para aquellos que gozamos del privilegio de un peludo –gato o perro– en nuestro hogar identificaremos con facilidad la emoción de la compasión que ellos manifiestan en nuestra cotidianidad: un cálido lametazo o el dulce ronroneo de un peludo cuando perciben nuestra tristeza o llanto intenso. Y qué decir de su intensión de calmarnos cuando en un momento de intensa ira, se acerca a buscar nuestro cariño… Esas son sus emociones que nos hablan de su corazón.

Para todos los animales, las emociones tienen una alta eficacia biológica. Ellos conocen que estas son el lenguaje sin palabras que todo ser viviente puede entender.

Es a través de sus emociones que se comunican con nosotros y, en la medida en que podamos aprender y desarrollar nuestra sintonía emocional, la relación con ellos y con nuestros semejantes será más fuerte y mejor.

Una emoción es una reacción ante algún estímulo del entorno que manifiesta su grado de adaptación hacia el mismo. Sentimos emociones desde nuestro interior y lo manifestamos a través de comportamientos con el propósito de que, como animales sociales, nuestros congéneres puedan percibirlos y responder a ellos.

Los animales de compañía tienen dos tipos de cerebro: el reptiliano y el cerebro emocional. El reptiliano fue el primer cerebro en aparecer en todos los mamíferos y constituye el gestor y motor de nuestros instintos, allí se albergan todas las comportamientos que no se tienen que aprender y de los cuáles depende nuestra supervivencia como el alimentarnos, reproducirnos, protegernos, dormir, etc.

Tras años de evolución a partir de este cerebro, crece el cerebro emocional o límbico responsable de la voluntad, la memoria, la atención, los instintos sexuales y las respuestas emocionales. El cerebro límbico ocupa en el humano el 70 por ciento del total de la masa cerebral y en nuestros peludos el 90 por ciento.

De ahí su capacidad de compasión y empatía.

Mascotas y niños se entienden

El cerebro de un niño de 4 años tiene formado en su totalidad el cerebro emocional, lo cual explica la fuerte empatía entre los pequeños y los animales, cuyo cerebro es completamente infantil.

Ambos muestran su sintonía emocional, es decir la habilidad de percibir, aceptar y expresar sus emociones.

Los niños, al igual que nuestros animales de compañía, fundamentan su comportamiento a partir de emociones como el placer, el miedo, compasión, alegría, tristeza, facilitando la educación emocional de los niños a través de didácticas con animales de compañía que presenta altas manifestaciones de sintonía.

Según expertos, la compasión se hace presente en niños y animales desde el momento que pueden ponerse en el papel de otro, interrumpir su mirada interior y enfocarse en el dolor de otro (empatía). Luego, a través de ese cerebro emocional y gracias a la educación del entorno puede dolerse, sufrir por el infortunio del doliente (piedad) e intentar mitigarlo (altruismo).

Así son nuestras mascotas.

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