¿Ser ecologista o ecólogo?

Por: Sandra Mendoza Barrera. Según la Real Academia Española, el ecólogo es la persona que cultiva la ecología, la cual es una ciencia encargada del estudio de las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno.
El ecologista es la persona partidaria de la defensa ecológica; respalda la necesidad de proteger la naturaleza.
El término Ökologie fue causado por Ernst Haeckel en 1869, quien lo definió como la ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente, las características del medio como el transporte de materia y energía. La ecología estudia los factores bióticos (organismos vivos que interactúan con otros; es la flora y fauna) y los abióticos (son los factores químico-físicos en el ambiente, tales como la temperatura, pH, salinidad, clima, lluvia, terreno, etc.)

Dentro de las disciplinas de la ecología encontraremos la ecología matemática, la urbana, del paisaje, la humana, la industrial, la cultural, la política, la económica, entre otras. El ecólogo tendrá su base científica partiendo de la biología y, tal vez, se especialice en algunas de las anteriores disciplinas, donde realizará sus teorías y aportaciones a la ciencia.
Dentro de los ecólogos destacados puedo citar al español Ramón Margalef, quien creó los modelos matemáticos y la aplicación de la información; al estadounidense Eugene Pleasants Odum, conocido como el padre del ecosistema ecológico y al mexicano Miguel Ángel de Quevedo y Zubieta, impulsor de la ley forestal y del primer parque nacional en México.

La ecología, en los últimos años, ha sido la fuente científica para varios ecologistas; se pueden complementar como la acción justificada con la ciencia.

El movimiento ecologista lo considero necesario en un estado con políticas públicas desprovistas de ser promotoras de la investigación, la justicia y la educación ambiental, en fin de ser promotoras de la ciencia.

El ecologismo, llamado también movimiento ambiental o ecologista, sitúa al ser humano como un elemento más dentro de la naturaleza, busca la reducción de la contaminación y la conservación de los recursos naturales, impulsa el derecho a un vivir en un medio ambiente con calidad.

Mi inspiración hacia la biodiversidad está sustentada en el estudio, en la preparación académica y en el activismo por protegerla y cuidarla. Soy un punto intermedio entre ecóloga y ecologista. En mi niñez, proclamaba que me convertiría en bióloga marina; recuerdo disfrutar tanto del mar y de su fauna como las focas, las ballenas, los delfines; me sorprendía tanto la textura de las conchas; me fascinaba sentir mis pies enterrándose en la arena mientras me alcanzaban las olas del mar. Pasaron los años, no estudié biología marina; estudié derecho, pero “las cosas siempre vuelven al principio”, después de especializarme en derecho corporativo y económico, las líneas de investigación de mi doctorado son en ambiental y marítimo.
He aprendido que mi propuesta, y/o proyecto dentro de la ciencia, debe ir tomado de la mano de una concientización y de un movimiento ecologista para incidir en las políticas públicas, en las acciones individuales de los ciudadanos y, sobre todo, en los niños, a quienes les pasaremos el relevo tanto en la ciencia como en el activismo.

Estimado lector, si bien como ONG alentamos tanto la ciencia (Derecho, Oceanografía y la Ecología) como al movimiento ecologista, no significa que debamos dedicarnos a realizar las acciones omitidas por algunos ciudadanos o autoridades; no deseamos ser su fuente de estado de confort. Así como hemos conocido seudo ecologistas como seduo ecólogos, también hemos lidiado con ciudadanos que, a pesar de su omisión en la protección, cuidado, conservación y restauración de la biodiversidad, de su propio y más cercano entorno, critican las acciones que ellos omiten u omitieron, tal vez por propio reflejo ante el espejo.

Ojalá encontráramos más políticos con buenas propuestas, jóvenes comprometidos e interesados en su entorno, personas que donarán su tiempo y esfuerzo en la construcción del municipio, estado, país o mundo que sueñan. El soñar no empobrece y la acción enriquece. Aplicando la frase “rezando pero moviendo los pies”, ¿usted cómo se definirá: ecólogo, ecologista, seudo, indiferente?
La educación es clave en la edificación de ese país en que usted y yo soñamos, en el cual las necesidades y derechos básicos sean respetados, mejorando la calidad de vida en equilibrio con la naturaleza.

Doctorando Sandra Mendoza Barrera.
Presidenta de la ONG Por la Tierra. Directora de Lazo Azul.
@Lazoazul @Porlatierra editorial@lazoazul.org

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