Tormentas solares podrían dejar al mundo en la oscuridad por décadas

Solar Flare Storm August 3 2010

Por Evelyn Sigot Pavón. Para 2012, se prevén tormentas solares de gran magnitud, que podrían ocasionar una catástrofe tremenda, ya que quedarían inutilizados los transformadores de energía eléctrica y se tardaría varias décadas en poder solucionar el problema.
Estamos ingresando a un periodo de gran actividad solar que se produce cada once años, ese es el ciclo normal que tiene intervalos donde el sol está calmo – se llama mínimo solar- y cada determinada cantidad de años, la intensidad empieza a incrementar en lo que se denomina su máximo.

Científicos de Estados Unidos y Europa advirtieron que en 2012, podría haber tormentas solares de magnitudes considerables, que ocasionarían una catástrofe tremenda, ya que quedarían inutilizados los transformadores de energía eléctrica y se tardaría varias décadas en poder solucionar el problema,

Este tipo de tormenta, interfiere no sólo en las comunicaciones, sino también en todo lo que sea eléctrico: pudiendo dejar sin energía a todo el mundo, afectando desde los cajeros automáticos hasta los satélites de las estaciones espaciales.

Volveríamos al siglo XIX y sería una catástrofe, ya que podríamos estar décadas sin luz; llevaría años de trabajo reactivar toda la trama de energía eléctrica y reparar la tecnología afectada. Si las explosiones fuesen de magnitudes nunca vistas sería como retornar al 1800, cuando una tormenta solar similar afectó el funcionamiento del telégrafo. Sólo que en la actualidad, traería aparejados otros problemas.

En 1989, una tormenta solar causó la caída del sistema eléctrico de Quebec, Canadá, dejando sin energía por varias horas a unos seis millones de personas. La mayor tormenta solar registrada fue en 1859, cuando la infraestructura de comunicaciones estaba limitada a los telégrafos.

En ese sentido, la tormenta sólo afectó a oficinas de los telégrafos en todo el mundo y generó una aurora gigante que se hizo visible hasta en las islas del mar Caribe. Algunos operadores del telégrafo informaron de golpes eléctricos y el papel se prendió fuego.

Desde que el hombre saltó el espacio y lanzó satélites para explorar el sol, nunca ocurrió algo de similares características. No obstante, hay que aclarar que las tecnologías de la información y la comunicación no tenían el lugar que hoy ocupan en la sociedad.

De todos modos, hay observatorios y satélites que están monitoreando el sol las 24 horas. Este método de control se llama clima espacial.

Asimismo, Estados Unidos y otros países tienen una división dentro de la Nasa que constituye un departamento que se dedica a pronosticar el clima espacial; entre los diagnósticos se encuentra la actividad solar.

En caso de detectarse alguna llamarada importante que se dirija a la Tierra, se podría disponer de unas pocas horas antes del impacto, ya que las partículas viajan a gran velocidad.

Las tormentas solares y su efecto en la salud

Pueden provocar cáncer, pero también conllevarían otras afecciones. Por eso los astrónomos tienen que protegerse en un módulo espacial apto para soportar la radiación. Además, en caso de detectarse estos fenómenos, se cancelarían los vuelos transpolares.

Los vuelos se tienen que suspender dependiendo de la magnitud transpolar, ya que las zonas de los polos son los más sensibles a estas situaciones.

Se sucederían aureolas boreales, porque el campo magnético desvía hacia los polos y esas partículas interactúan con los átomos de la atmósfera.

Según el estudio publicado en la revista Science, estas erupciones solares emergen del interior del astro rey como fuertes campos magnéticos, estallan hacia la superficie y arrojan una enorme burbuja de plasma magnético, lo que provoca una onda que se expande hacia el Sistema Solar.

Los campos magnéticos que forman manchas solares son generados al menos 65 mil kilómetros por debajo de la superficie y calcularon que la velocidad en la que emergen, es de 0.3 a 0.6 kilómetros por segundo y provocan manchas uno o dos días después de ser inicialmente detectados, con lo que se podrán predecir cuando uno de estos fenómenos se acerque a la Tierra.

La Nasa asegura que las eyecciones de masa coronal (CME) son fáciles de ver al salir el Sol, pero la visibilidad se reduce rápidamente, porque las nubes expanden al vacío.

Cuando una CME cruza la órbita de Venus, que es un millón de veces menos brillante que la superficie de la Luna llena, se van haciendo menos visibles. Al llegar a la Tierra se vuelven casi transparentes, por lo que son imperceptibles.

Cortes en las comunicaciones
Científicos del gobierno de Estados Unidos advirtieron a los usuarios de equipos de satélites, de telecomunicaciones y eléctricos, que se preparen para posibles interrupciones de los servicios debido a tres grandes explosiones solares registradas en los últimos días. Los efectos de las dos primeras se esperaban para el pasado fin de semana, pero los de la última todavía están por llegar en los próximos días.

Si el Sol produjera en un instante una inusual llamarada gigantesca, que por cierto es muy posible y a la vez muy silenciosa, -y para peor no sabemos cuándo lo hará- en principio lo único bonito que tendría, es que podríamos observar la belleza embelesante de una aurora boreal. Aurora boreal, de belleza inconmensurable. Pero si nos toma de sorpresa y nos encuentra desarrollando nuestra vida con la normalidad acostumbrada, inevitablemente será el desastre total para nuestro planeta.

Por eso el interés de la Nasa en detectar inmediatamente a una poderosa tormenta solar. Los efectos de la llamarada llegarían a nuestro inquieto planeta muy rápido, entre 12 o 36 horas.

Si no se toman las precauciones que corresponden para el caso, (y hablando sólo de lo que ocurriría sobre la faz de la Tierra, ya que los satélites que la orbitan con toda seguridad quedarán arruinados) las líneas de tendidos eléctricos que cubren nuestro país de Norte a Sur, y de Este a Oeste de baja, media y alta tensión, se recargarán.

¿Y qué efectos produce esta situación? Además de quemarse todos los aparatos domésticos eléctricos y máquinas industriales conectadas en ese momento en las líneas (que en comparación sería lo de menos), lo que produciría numerosos incendios de viviendas, comercios y fábricas; también se arruinarían todos los grandes transformadores que alimentan las ciudades.

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