Un correo con un fichero adjunto, leído por varios usuarios durante 5 minutos produce 19 gramos de CO2

Email sending

El correo electrónico comienza a tener un impacto ecológico creciente. Los 250.000 millones de correos enviados diariamente, a través de cinco continentes, precipitan una que los especialistas comienzan a estudiar con inquietud.

La Agencia para el Medio Ambiente y el Control de la Energía (ADEME, por sus siglas en francés) ha realizado un estudio que llega a una primera conclusión cifrada: un correo con un fichero adjunto de un megaoctect, leído por varios usuarios durante cinco minutos, en sus respectivos ordenadores, puede producir el equivalente de 19 gramos de CO2.

La ADEME llega a tan simple conclusión cifrando a su manera, forzosamente aproximada, el «costo energético» de la escritura y envío de correos informáticos, siguiendo la cadena de producción y distribución.

Tras su escritura, el correo «viaja» a través de los ordenadores del proveedor de internet hasta sus destinatarios últimos. El proceso tiene un costo más o menos preciso de energía, que se multiplica a través de las distintas pantallas, con su propio costo energético (electricidad, etcétera).

Alain Anglade, ingeniero jefe de la ADEME, comenta: «Enviar un correo, con un fichero adjunto, una foto, un pdf, o un documento de otra naturaleza, tiene un consumo energético más alto de lo que pudiera imaginarse. Nosotros hemos calculado, de entrada, los costos más evidentes. Sin olvidar el impacto del costo de los materiales utilizados en todo el proceso de transmisión, cuya fabricación también ha consumido mucha energía. Los primeros resultados cifrados dan una idea aproximada del costo creciente que tiene y tendrá la difusión masiva de correos electrónicos».

La ADEME estima que hoy se transmiten diariamente más de 250.000 millones de correos electrónicos. Cifra en continuo crecimiento, que podría superar los 500.000 millones de correos diarios este año. Más del 80% de esos centenares de miles de millones de correos son pura basura, «spam», producidos y distribuidos masivamente por robots.

Por: Juan Pedro Quiñonero

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