Venezuela más vulnerable a los vaivenes del clima


Que el clima cambie es una constante. La semana pasada la capital vivió tardes tormentosas, en las que los rayos fueron parte de un paisaje que alarmó, a pesar de que son propios de la época.

El investigador Abraham Salcedo, jefe del Departamento de Ingeniería Hidrometeorológica de la Universidad Central de Venezuela, señala que este año está dentro del promedio, luego de pasar una intensa sequía en 2009 e igual temporada de lluvia en 2010, que produjeron El Niño y La Niña, oscilaciones climáticas regulares.

El clima está determinado por múltiples factores, como la actividad solar, volcánica, atmosférica, la circulación de los vientos y las corrientes marinas, a lo que ahora se suman las emisiones de gases con efecto invernadero.

Para Salcedo, sin embargo, aún no hay evidencias del cambio climático global en el país, ni de los efectos de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se está inyectando a la atmósfera. La comunidad científica está dividida al respecto.

«Estamos echando mucho CO2 al planeta, hay más energía en la atmósfera, por lo que, las lluvias podrían ser más extremas.

Pero aún no se ha cuantificado qué tanto podría estar incidiendo esto en la modificación del clima».

Asegura que los eventos extremos de lluvia en el país han tenido precedentes: la vaguada de 1999 se vivió en 1951, y así como recientemente Margarita padeció los coletazos del huracán Irene, hay registros históricos de la época de la Colonia que documentan que las costas del país han sido afectadas antes por estos fenómenos.

«Los cambios climáticos están ocurriendo todo el tiempo, no son algo inventado por el hombre», señala el científico.

Salcedo refiere una investigación reciente en la que se determinó que la intensidad de las lluvias en Caracas aumentó 20% en los últimos 10 años. Es decir, en cada precipitación cae más agua en menos tiempo, por lo que los drenajes reciben más descargas para las que fueron diseñados.

«Esta es una evidencia que tenemos sobre la base de 40 años de datos meteorológicos, pero no podemos afirmar que esto no haya ocurrido antes».

Una explicación podría ser, añade, que mayor energía en la atmósfera favorecería la formación de nubes más cargadas de agua.

El asunto de los cambios del clima depende de la ventana de tiempo con la que se evalúen los eventos. La Tierra le lleva una ventaja en miles de años a la humanidad, por lo que cualquier cambio que se puede considerar trascendental en una generación puede ser minúsculo en la historia del planeta.

Sergio Foghin, especialista en Climatología y profesor del Instituto Pedagógico de Caracas, señala que el cambio climático se ha convertido en un chivo expiatorio. «Hay una tendencia a atribuirle cualquier alteración del tiempo al cambio climático. Es una moda con la que irresponsablemente las autoridades se excusan de no mantener las quebradas y drenajes limpios».

Otros investigadores, como Marcos Peñaloza-Murillo, de la Universidad de Los Andes, son más escépticos aún. «La Tierra tiene diferentes climas, por lo que no se puede hablar de un clima promedio que estaría calentándose».

Más vulnerables. Lo que sí es cierto es que la vulnerabilidad aumentó y el cambio climático puede coadyuvar con situaciones de desastre, advierte Salcedo.

El crecimiento de las ciudades ha modificado el entorno y con ello los efectos que puede tener una lluvia. Foghin cita un ejemplo de esto: «La Urbina, donde antes sólo había caña de azúcar, ahora está sembrada de edificios. El ciclo hidrológico de esta zona ha cambiado y el agua que antes se infiltraba en la tierra ahora se escurre por la superficie y desborda los drenajes».

El investigador señala que en septiembre y octubre ocurre lo que los climatólogos llaman el alto invierno tormentoso. Es ésta la época de los fuertes aguaceros y de las afectaciones en comunidades inestables.

De ahí la importancia, subraya Salcedo, de que los ciudadanos y autoridades aprendan a identificar las amenazas de su entorno y desarrollen sistemas de alerta temprana.

246,7 milímetros

Septiembre de 2010 fue el mes más lluvioso en 40 años en el país. El fenómeno climatológico de La Niña influyó en la cantidad de agua caída.

7 nevadas en Mérida

En los picos ha nevado en 7 ocasiones en el mes de agosto. La humedad que trajo La Niña también produjo nieve en enero, febrero, marzo y julio.

20% más intensas

El Departamento de Hidrometeorología de la UCV determinó que ahora cae 20% más agua, en menos tiempo, con respecto a los promedios de hace 10 años.

Fuente: ultimasnoticias.com.ve

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